Para la reparación y construcción de viviendas

En retroceso producción
local de materiales

Se hace necesario contrarrestar con mayor eficacia los llamados problemas subjetivos

María Julia Mayoral

El 28 por ciento de las viviendas construidas en Cuba después del triunfo de la Revolución es fruto de lo realizado en los últimos seis años, según dan cuenta las estadísticas del Instituto especializado en la materia.

En el programa de la vivienda, la inmensa mayoría de las edificaciones está concebida que se levante con tecnologías y materiales de bajo consumo.

Tal proporción confirma la importancia de la producción local de materiales iniciada en 1992, desarrollada ante la imposibilidad de explotar las capacidades industriales existentes para esos fines, pues ello precisa elevados gastos energéticos, y en general de divisas, que el país no puede hacer en las condiciones del período especial.

En 1994 la fabricación de ladrillos, bloques, losas de piso, elementos para techar... mediante tecnologías alternativas y recursos propios de los territorios, ascendió a 21,5 millones de pesos y en 1995 el monto fue de 50 millones.

Sin embargo, en los últimos dos años la tendencia es a la merma en todos los sentidos: cantidad, surtidos y calidad. Se calcula que hoy solamente es aprovechado entre un 40-50 por ciento de la base técnica instalada para esas labores, y resulta un estimado conservador.

Al parecer, la "subutilización" y el "estancamiento" están vinculados al gradual aumento de los suministros por parte de la Industria de Materiales de Construcción (IMC), según consideran el Instituto Nacional de la Vivienda (INV) y el Centro Técnico de la Vivienda y el Urbanismo.

Apreciación similar comparten los diputados que integraron la Comisión Permanente de Atención a la Actividad Productiva, durante la IV Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, quienes han señalado en más de una oportunidad lo dañino de ese comportamiento, así como la falta de calidad y rigor técnico.

Aunque se les suelen llamar alternativos, los materiales locales en el plan de vivienda no constituyen una opción; la inmensa mayoría de las ejecuciones debe hacerse con tecnologías y recursos de bajo consumo. Las entregas de la IMC no cubren las demandas, ni fueron previstas para hacerlo por las razones financieras conocidas.

NO SOLO FALTA DE COMBUSTIBLE

Al indagar entre los productores, se ubica entre las principales causas del descenso, la carencia de combustible para transportar materias primas; ello parece cierto, pero habría que preguntarse por qué ante situaciones más o menos similares unas provincias muestran mejores resultados que otras.

El debate no está en si se decrece en la producción local por razones objetivas, sino en los problemas de calidad en los materiales y, sobre todo, en el peligro de retroceder en una concepción sostenible del desarrollo habitacional en el país.

A pesar de las limitaciones, podría contar esta labor local con superior prioridad por lo menos en atención y control para sacar en claro qué sucede y cómo resolver los entuertos en cada caso, de manera económicamente viable.

En todas las provincias -y en los municipios pertinentes- fueron creadas comisiones de materiales de construcción, presididas por el Gobierno, para organizar y chequear todo lo referido al asunto, la práctica parece decir que hasta el momento no en todos los casos han mantenido ni la sistematicidad ni la eficacia requeridas. Tampoco la función estatal rectora en el terreno metodológico y de control técnico se ha desarrollado del modo más efectivo.

Todavía tiene fuerza la costumbre de "echar mano" a las entregas de la gran industria, porque es menos trabajoso o porque identifican a "lo alternativo", mecánicamente, con lo poco duradero y carente de belleza. Lamentablemente, quienes piensan así encuentran buen escudo en los reales problemas de calidad en ladrillos, pisos, techos, aglomerantes... de factura local.

EN PICADA

Tejas de microconcreto (TEVI) que poco después de ser colocadas en una casa ya están rotas o ladrillos prensados de suelo-cemento convertidos en añicos como quien dice "solo de tocarlos", constituyen realidades comunes en diferentes provincias. No en balde, mucha gente se ha preguntado: "¡¿A nadie le duele...?!"

El Centro Técnico de la Vivienda y el Urbanismo asegura que "una importante proporción resulta deficiente", debido principalmente a violaciones de las normas de producción, equipamiento y moldes en mal estado, falta de capacitación del personal, no utilización de laboratorios de materiales de construcción y, por último, aceptación "sin rechazo" por parte de los usuarios.

CONCEPTOS CLAROS AYUDAN

No se pueden obviar las tensas condiciones económico-financieras del país y su consiguiente impacto negativo en este programa de especial importancia para el pueblo, pero la chapucería y las disminuciones más allá de las dificultades reales, merecen análisis y correcciones.

La sustentabilidad del programa habitacional en Cuba, por lo menos en los próximos años, está ligado indiscutiblemente al incremento en cantidad y calidad de los materiales locales, tanto para levantar nuevos inmuebles como para reparar muchos en mal y regular estados. Entendida la concepción, no hacer todo lo posible por ese desarrollo sería "como si aprobáramos el teórico y nos poncháramos en el examen práctico", comentó recientemente Mario Cabello, presidente del Instituto Nacional de la Vivienda.

 
 
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