 Maikro no quiere ser
"el patito feo"
Hace cinco años su derrota
impidió que nuestro país ganara las 12 de oro en el
boxeo

RAFAEL PEREZ VALDES
Enviado especial de Granma
MARACAIBO.--Hace cinco años, en los Juegos
Centro-Caribe de Ponce, el boxeador Maikro Romero se
convirtió en una especie de "patito feo": ¡su
derrota impidió que Cuba ganará las doce medallas de
oro!
Ahora, tras haber salvado una
carrera deportiva que parecía irse a pique, y de haber
ganado todo lo que podía ganar, no quiere que esa
historia se vuelva a repetir...
-¿Ya olvidaste un poco el mal
momento de la derrota en Ponce?
"Eso nunca se olvida. Eso me
sirvió, por ejemplo, para prepararme mejor ahora para
estos Juegos, y tratar de obtener una medalla de oro que
entonces se me escapó."
-Aquello parece haber creado una
falta de confianza en ti.
"Sí, fue un shock muy fuerte.
Yo mismo tuve falta de confianza en mí."
-Y también hubo quienes por ese
resultado, y alguna que otra actuación en la que no
terminaste con el oro, te perdieron la confianza.
"Sí, es verdad."
-En noviembre de 1995, tras una
derrota en Cienfuegos, cuando estabas en un mal momento,
hablamos de algunas de esas cosas, y me llamó la
atención que te echaste el 100% de la culpa.
"Tenía que asumir solo la
responsabilidad de mis problemas."
-¿Cómo lograste dar el cambio
que te ha llevado a ser campeón olímpico, mundial, de
la Copa del Mundo...?
"Empecé a prepararme lo mejor
que pude. Subí de la división de los 48 kilogramos a la
de los 51, y así gané el oro en los Juegos Olímpicos
de Atlanta'96."
-Pero para llegar a Atlanta
tuviste que recorrer antes un camino muy difícil:
ganarte el derecho a regresar a ser miembro de la
preselección nacional, y convencer en más de una pelea
que no se te podía privar de esa oportunidad.
"Sí, es verdad, fue difícil,
pero siempre confié en mí."
-¿Te ha llevado mucho
sacrificio el cambio a los 48?
"Al principio me costó un
poquito de trabajo mantenerme con el nuevo peso corporal,
pero ya me estabilicé, lo hago con facilidad, y así
aprovecho mejor mi estatura."
-¿Y estás preparado para lo
más difícil: para soportar el peso de la fama que te ha
llegado?
"Sí, estoy preparado. Yo
priorizo mi entrenamiento, y después hago todo lo
demás, siempre y cuando se pueda."
Y al final de la charla cuando le
enseñé el título que pensaba ponerle a esta entrevista
me ratificó: "¡Es verdad que no quiero
serlo...!"
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