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 Flavio Garciandía:
De visita en La Acacia
Mañana (7:00 p.m.) se inaugura su
exposición Atracción (Tropical)

Toni Piñera
A su aire, sin alteraciones, el
artista cubano Flavio Garciandía ha llegado a una
intimidad con la pintura que es intensa. Pasando revista
a su obra reciente, el creador (Caibarién, 1954) se
revela como alguien que no ama otra cosa que pintar bien.
No necesitaría haber pintado ningún cuadro para
demostrarlo, pero los ha hecho y son, en efecto, cada vez
mejores.
 
La pintura se ha convertido no solo en el medio, sino en
el tema de mi trabajo", dice Garciandía.
Eso se puede comprobar a partir de
mañana (7:00 p.m.) cuando quede inaugurada su
exposición personal Atracción (Tropical) en la galería
La Acacia (San José e Industria, La Habana Vieja), donde
cuelga parte de la producción actual de este buscador
abierto a todas las aventuras del arte visual de los
últimos tiempos.
Con mano diestra y una ágil
imaginación, Flavio Garciandía ha pasado en su ya larga
carrera por las más variadas posibilidades de expresión
pictórica, gráfica o de experimentación matérica
múltiple que ha dado lugar a una obra muy personal.
Luego de cuatro años desde su
última exposición habanera Una visita al Museo de Arte
Tropical, en el Museo Nacional de Bellas Artes, el
artista graduado del ISA (1981), regresa con este
conjunto integrado por más de 20 piezas (acrílico sobre
tela), que es una continuación de la anterior.
En Atracción... extrae
citas-elementos de la pintura abstracta de los años 50,
más específicamente del Grupo de los 11 y el arte
concreto, y mantiene una dialéctica entre el hight
art y el low art, con todos esos
"ingredientes" de la cultura popular y el kitsch
que él ha investigado hasta la saciedad".
De esta manera rinde homenaje a esa
tradición abstracta cubana que ha sido un poco ignorada
en estos últimos años, y que constituye una parte
importante en la evolución del arte cubano. En estas
piezas, -en las que Garciandía juega con la nostalgia-,
hay referencias muy libres, no solo de la pintura y el
diseño ambiental de la década del 50, sino también de
los muebles -con su teatralidad y abstraccionismo
orgánico), y hasta de la arquitectura, que le sirven de
base para elaborarlas.
EL COLOR COMO PROTAGONISTA
Flavio Garciandía casi todo lo da
a través del color, hasta el espacio, pues sabe que es
algo que se puede conseguir con el violento contraste de
cálidos y fríos. Le interesa también el orden
compositivo y, por tanto, una forma estructurada, a veces
un ritmo. No es solo una cuestión de ir empapándose de
las abigarradas y densas gamas cromáticas como un efecto
de conjunto, sino de ir rastreando detalles, matices,
intensidades, siempre con provecho. Sobre fondos
azulverdosos recorta tonalidades rosáceas y viceversa.
Es un clima extremo, contundente. Luego viene el
encantamiento por cierto amarillo cromo, blanco, por
algún detalle bermellón, y sobre todo, por ciertas
zonas de confluencias, las pinceladas al desgaire, el
modo de restregar los colores, las calidades táctiles...
En la actualidad, el lenguaje de
Garciandía se guía por coordenadas de voluntad más
abstracta y por una fragmentación que le permite
desarrollar interesantes secuencias compositivas. En
algunas obras hay referencias a La Jungla, de Lam, con
muchos niveles de citas de distintos planos. "Mi
obra tiene un elemento analítico fuerte y
autorreferencial, porque mi arte surge del propio arte,
soy un pintor de pintores. Hay una remisión constante al
arte del pasado", dice al artista.
Con todo, la ruptura respecto a su
lenguaje anterior es en el fondo menos radical de lo que
las apariencias pueden sugerir. El uso dado a
determinadas formas emblemáticas y elementos retóricos,
o incluso algunas citas, insisten, en otro plano, en el
espíritu de ciertos juegos de manipulación de lenguaje,
pero no menos comprometidos con su interés hacia las
distorsiones y quiebros de naturaleza conceptual.
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