 Banao, cuando se administra de verdad
Una nueva estructura organizativa experimental en esa entidad
espirituana, ha dejado muchas enseñanzas económicas para el resto de las empresas
agrícolas del país

Raisa Pagés
De Banao se ha escrito mucho. Pero nuevos motivos invitan a la
incursión periodística.
Desde el pasado noviembre se implantó allí una nueva forma
organizativa laboral, como experimento para el resto del país. Se eliminaron las
estructuras intermedias -granjas- y quedaron 28 fincas, seis unidades de apoyo a la
producción y 18 comedores, todos con un plan de ingresos y gastos independientes y
subordinadas directamente a la empresa.
María Isabel Catalá: De 1 300 quintales por caballería en otros tiempos,
ahora en el Burro cosechamos más de 8 000 con riego por gravedad.
Al principio a Orlando Iglesias, el nuevo director de los tantos que
han pasado en 20 años por esa entidad, le pronosticaron que sería imposible dirigir a
tanta gente por separado, que se iba a volver loco...
Pero Orlando no se amilanó. Sabía, por sus experiencias
anteriores, que la gente cuando se le atiende y escucha, responde y comprende. Fortaleció
el departamento de Organización del Trabajo y los Salarios, para controlar bien la
programación laboral y la vinculación a los resultados finales de los 1 300
trabajadores.
Al principio fue duro. No era lo mismo despachar con seis jefes de
granjas que con 28 finqueros, sin contar el resto de las unidades de apoyo y servicios.
Pero se fue organizando y las muchas noches de desvelo han dado paso a formidables
encuentros sistemáticos con los finqueros, sobre todo los emulativos, en los que Iglesias
disfruta la rivalidad y la autoestima de cada uno, para obtener lugares destacados.
Adalberto Martínez llegó a Banao hace más de un año y no le
pesa. Como administrador de la finca #6 de El Caney, evalúa que, en años anteriores, el
maíz allí en ese lugar, daba sólo 335 quintales por caballería y subieron a 1 135.
Mientras que en la malanga de 227 a 1 150. El subraya:
Llevo años en la agricultura y para mí este sistema es muy bueno,
porque nos han dado la facultad de administración y no tenemos que consultarlo todo como
pasaba antes. Existe comprensión y en el consejillo de los viernes planteamos todas las
dificultades.
María Isabel Catalá, responsable de la finca #20 de El Caney,
opina que antes de esta estructura yo era una jefa formal, porque quienes dirigían esto
no eran los que estaban en el surco. La dirección de la granja no administraba, sólo
trasmitía problemas a la dirección.
Ahora yo sí tengo facultades para hacer lo que más le convenga a
los 19 trabajadores que laboran conmigo en dos caballerías y media. Hace dos años aquí
no se cogían ni 1 300 quintales en el plátano Burro y ahora estamos en más de 8 000.
Cuando llegué a la finca le faltaba el 30 por ciento de las matas y ya tenemos el 99 por
ciento, con mejor conducción del platanal.
ENSEÑANZAS ECONOMICAS
La reducción de personal no productivo y el aumento de la
productividad en la entidad de Banao, originó que el gasto de salario se redujera en más
de 421 000 pesos en el primer semestre de este año, en relación con el anterior. Sin
embargo el salario promedio de los obreros aumentó en un cinco por ciento, por la
vinculación a los resultados finales de su área.
Hasta el momento se acumula un crecimiento de más de 100 000
quintales en viandas, hortalizas, granos y frutales. Después de un decenio, con promedios
anuales de 212 000 quintales.
Un grave problema: el gasto de combustible por quintal producido va
cambiando favorablemente, con los sistemas de control aplicados. De 8,5 litros en el
decenio anterior como promedio, ahora están en 1,9 por quintal.
Todo esto redunda en que el costo por peso que era de 1,50, ahora
bajó a 99 centavos. Por primera vez tienen 21 000 pesos de ganancia. En 1997 por esta
etapa reportaban más de cuatro millones de pesos de pérdida.
Pero no todo en Banao ha cambiado a favor por la nueva estructura.
Detrás de los números, hay una buena dosis de preocupación y acción por mejorar las
condiciones de vida y de trabajo de sus moradores.
La casa del finquero, donde se realizan los chequeos emulativos, se
ha convertido de la noche a la mañana, en un lugar de descanso ideal para los mejores.
Aún con muchas limitaciones materiales, se construyó una piscina y se habilitaron dos
cuartos con todo lo necesario para pasarlo bien.
En la campiña pioneril los niños les hablan de tipos de suelos,
fertilizantes y otras cuestiones agrarias, para fomentar la vocación, junto a diversos
entretenimientos.
No en balde, Alfredo Jordán, ministro de la Agricultura, aconseja a
todos sus cuadros a sacar sus propias conclusiones de la experiencia de Banao. No
imponemos recetas organizativas, pero esa entidad tiene mucho que enseñar en todos los
aspectos, aun cuando todavía no ha llegado a su máximo potencial productivo, apunta. |