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 En Bombí
Algo más que buenas voluntades

Haydée León Moya
EL
SALVADOR, Guantánamo.-Hasta la naturaleza, que en los últimos tiempos tanto fustiga con
sequías intensas a la región, parece interesada en ayudar a las gentes de Bombí. Llueve
por estos días, las lomas reverdecen y sus habitantes, como hace 30 años atrás lo
hicieron muchos durante la constitución por allá del II Frente Oriental Frank País, se
animan y participan en esa otra batalla nueva, y decisiva como aquella, que es hacer
crecer entre todos su comunidad rural, ubicada en los términos del municipio guantanamero
de El Salvador.
Por eso no resulta extraño que en la oficina de Rafael Medina
González, un joven de 28 años de edad que dirige la Granja Militar Integral Bombí, se
hable lo mismo del rendimiento de leche que promedian las vacas y que permite
autoabastecer de ese alimento fresco desde hace un lustro a todos los niños de cero a
seis años, a ancianos, embarazadas y enfermos del Consejo Popular habitado por algo más
de 700 personas, que de los pequeños de la zona.
O del esfuerzo movilizativo final que requieren los CDR para cumplir
el plan de donaciones de sangre y de recogida de materias primas, y del apoyo popular para
concluir lo más pronto posible el puente peatonal colgadizo que se construye sobre un
río cuyas crecidas impide el traslado de niños a la escuela y de los obreros a la granja
en días lluviosos.
Tampoco es para sorprenderse el hecho de que el administrador de una
panadería allí se ocupe, primero, de que el pan salga del horno con buena calidad, y
luego esté junto a un pequeño colectivo laborando en el mejoramiento de las condiciones
de un camino o colaborando con la reparación de la escuelita cercana que acoge a los
escolares de Bombí.
El jefe de la Granja Militar Integral habla poco de sus
estratégicas producciones agropecuarias, pero nos invita a recorrer extensas áreas del
organopónico donde crecen hermosos pimientos, muestra otros renglones agrícolas que
ahora consumen los más de 500 habitantes de allí que es necesario abastecer de viandas,
hortalizas y granos, y no puede ocultar que es un obsesivo colaborador.
"Si en Bombí, dice Medina, hay que construir una nueva escuela
los de la granja organizamos, junto al presidente del Consejo Popular y los demás
factores, cómo podemos colaborar de manera efectiva con esa edificación, porque a fin de
cuentas eso beneficia a los hijos de cualquiera de los 233 obreros nuestros, que viven
aquí en Bombí.
Ribelio Delis Ruiz, el presidente del Consejo Popular, un negrito
espigado y dicharachero que, al decir de muchas gentes allí, "camina a pie como un
condena'o manigüero" (Manigüero es el nombre de un asentamiento cercano a Bombí),
logra no solo unir voluntades para enfrentar las dificultades que allí también se
padecen, sino también trasmite el convencimiento de que juntos se puede más.
"Ya nos pusimos de acuerdo todos, asegura Ribelio, para
proyectar la construcción de un campo deportivo rústico y un círculo guerrillero que
nos hacen mucha falta. También está en camino de solución la leche para los niños de
siete a nueve años de edad."
El joven presidente del Consejo nos conmina a recorrer las áreas de
microordeño, mientras Sergio González, ingeniero pecuario de la Granja Militar Integral,
explica que en estos momentos las vacas promedian seis litros diarios, con una producción
cada día superior a los 200 litros. Agrega que abastecer a los niños de más de siete
años es una solución a corto plazo, pues junto al crecimiento que experimenta la masa
ganadera, trabajan fuerte en la recuperación de potreros para pasto. Añade que los
microordeños y la vaquería con que cuentan tienen su módulo forrajero bien atendido y
garantías adicionales de alimentación con pienso criollo fabricado allí mismo, a partir
de semilla de algarrobo, gallinaza, cascarilla de café y palmiche, todo abundante en la
localidad.
Supimos durante el recorrido, que una parte de la producción de
leche se destina a una fábrica de queso que hace una década funciona allí, como parte
de la estrategia del Plan Turquino de edificar pequeñas industrias procesadoras de las
producciones locales para el beneficio de las comunidades montañosas, como sucede en
Bombí con esta fábrica bien equipada y las de embutidos y conservas.
Atrapado entre las lomas, en un pequeño valle intramontano al que
"madre natura" le ha dado una singular belleza, sorprende a uno el peculiar
caserío que conforman el nuevo Bombí. Es un pobladito donde viven esas mismas gentes que
hacen prosperar a la comunidad.
Allí los vecinos disfrutan las bondades de la corriente eléctrica
y están al tanto de lo último que ocurre en las telenovelas, muestran al visitante lo
que han hecho bien y también sus expectativas insatisfechas, sus vínculos con la
historia patria y ese apego sorprendente a la Revolución y sus dirigentes, expresado con
admirable nobleza en este sitio, el primero que en Guantánamo pisara el hoy General de
Ejército Raúl Castro durante la constitución del II Frente Oriental del Ejército
Rebelde.
Le pregunto al viejo Luis Lahera, que vive en Bombí desde fecha muy
lejana, por qué tanto apego a la Revolución, y dice que es una forma de defender la
obra, es decir, los dos consultorios médicos con que cuentan, el cero de mortalidad
infantil y materna, las 8 escuelas primarias, más de 700 viviendas, dos panaderías,
bodegas, caminos, puentes... y mucha tranquilidad.
"Ese espíritu revolucionario de la gente, esa voluntad para
cualquier tarea -dice la joven médico de la familia Naida Mayeta Batista- animan a
cualquiera a trabajar con dedicación. Estoy aquí por dos años y los cumpliré con mucha
satisfacción porque la gente y los factores de dirección de la comunidad no solo han
unido sus voluntades para avanzar, sino que están convencidos de que juntos y unidos se
puede más." |