Consumo desenfrenado aumenta diferencia entre ricos y pobres

Se destaca en el Informe sobre Desarrollo Humano 1998, presentado ayer en todo el planeta

Arsenio Rodríguez

"El consumo desenfrenado aumenta la diferencia entre ricos y pobres, evidenciado en que solo el 20 por ciento de la población mundial tiene el 86 por ciento de los gastos en consumo personal", se afirma en una de las partes del Informe sobre Desarrollo Humano 1998, presentado ayer en el Centro de Investigaciones de la Economía Mundial (CIEM) de nuestra capital, así como en el resto del mundo.

Ariel Francais, representante residente del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el director del CIEM, Osvaldo Martínez, tuvieron a su cargo la presentación del documento, así como respondieron interrogantes de la prensa nacional y extranjera.

El informe señala que el consumo mundial de bienes y servicios superará la suma de 24 billones de dólares este año, seis veces la cifra de 1975, y concluye que una "grosera desigualdad de oportunidades de consumo ha excluido a más de mil millones de personas que no logran satisfacer ni siquiera sus necesidades básicas".

Agrega que de los 4 400 millones de habitantes de países subdesarrollados, casi tres quintos vive en comunidades sin saneamiento básico, casi un tercio carece de agua potable limpia; un cuarto carece de vivienda adecuada; un quinto vive fuera del alcance de servicios de salud modernos, y un quinto de los niños no llegan a vencer la escuela primaria, además de estar desnutridos.

En el informe, dedicado este año al consumo, se plantea que a tan triste realidad no escapan ni siquiera los países ricos, que en su totalidad albergan más de 100 millones de personas cuyo ingreso se halla por debajo del límite de la pobreza, que por lo menos 37 millones están desempleados, 100 millones carecen de hogar, y unos 200 millones de personas tienen una esperanza de vida inferior a 60 años.

En resumen, los estudios realizados por el PNUD demuestran el aumento de las diferencias entre ricos y pobres, donde muchos millones de personas han sido excluidas del consumo e, incluso, en algunos países las personas tienen menos bienes y servicios a su disposición de los que tenían hace 20 ó 30 años.