 Domingo de fútbol y reflexiones

Miguel Hernández
El producto de más calidad trasmitido este verano deportivo, y que
mayor teleaudiencia registró en nuestro país, fue el Mundial de Fútbol. Y cuando aún
resonaban los ecos del gran acontecimiento en nuestros barrios, el balompié nacional
despedía los últimos Juegos Centrocaribe del siglo con un onceno lugar.
La secuencia de malas actuaciones internacionales en esta última
década -en una centuria que tuvo a Cuba como el primer campeón de unos Juegos regionales
(en 1930) y el de más títulos junto a México con cinco- es lamentable sobre todo cuando
se conoce del alto espíritu de sacrificio de nuestros futbolistas.
Hay quienes consideran que a estas alturas, este deporte nuestro ha
perdido credibilidad, entre proyectos promocionados que se han ido a bolina y pobres
resultados en la región de la CONCACAF que lo han colocado hoy a la zaga en el espectro
deportivo local, a pesar de los esfuerzos de los directivos, entrenadores y atletas en los
campeonatos nacionales.
Ya se habla de la ayuda de un millón de dólares que la FIFA ha
prometido para cuatro años, pero al margen de los planes del futuro sobre esta base, lo
primero y más saludable sería una reflexión abierta, como la que caracteriza al
béisbol.
Un encuentro en que estén representadas todas estas generaciones de
futbolistas que durante cada domingo, desde los años 30, han arriesgado su piel en las
canchas de La Polar o La Tropical, de Zulueta, de Banes, de Manatí, de Batabanó, de San
Cristóbal, de Cienfuegos, de Jatibonico...
Una reunión franca en que tengan un sitio también hombres de
otroras y actuales selecciones nacionales, hasta el más modesto de nuestros activistas
con sólidos criterios, que los hay.
Y ni siquiera la decepción es capaz de frenarnos, así que este
domingo seguirá el fútbol de los Veteranos, con su torneo número 26 desde que fue
creado en 1972, y en la tarde, la segunda vuelta del Nacional de primera categoría, a
partir de las tres, en el Pedro Marrero y en Morón. |