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Campeonato Nacional de Voli

Dulce solo para dos

ALFONSO NACIANCENO

Terminó el campeonato nacional masculino de voli. Por segundo año consecutivo solo participan en él las siete provincias que poseen mayor desarrollo y, otras tantas, junto al municipio especial Isla de la Juventud, brillaron por su ausencia.

Osvaldo Hernández fue el bastión de los campeones agramontinos.

También por segundo año seguido, Camagüey y Ciudad de La Habana acaparan las plazas cimeras. En 1997 ganaron los capitalinos y ahora los agramontinos les arrebatan el banderín en el mejor partido de la justa. Precisamente estos elencos agrupan a una buena porción de los integrantes de la preselección nacional, de ahí su hegemonía.

La distancia entre los dos planteles punteros y los restantes cinco contendientes es bastante grande. No ha de compararse el sexteto de Camagüey animado por Osvaldo Hernández, Ramón Gato, Pavel Pimienta (50 por ciento del cuadro regular de Cuba), Alexei Argilago, Iván Benito Ruiz y el veterano Ricardo Vante con Cienfuegos o Villa Clara, ocupantes de las posiciones sotaneras.

De continuar la misma fórmula para realizar los campeonatos nacionales, veremos durante algunos años más resultados parecidos a los actuales. Y en el femenino ocurre algo similar gracias al dominio de las mismas provincias.

Los torneos locales carecen de atractivo para el público, la poca asistencia del respetable a la Ciudad Deportiva lo corroboró. Solo la mitad del país está representada en ellos y ofrecen pocas oportunidades de desarrollo para los nacientes voleibolistas. Tal vez en los sextetos como Santiago de Cuba, Pinar del Río, Matanzas, Cienfuegos y Villa Clara los novatos encuentren más ocasiones para salir a la cancha, pero pocos son los chances destinados a los bisoños en nóminas como las de Ciudad de La Habana y Camagüey.

El objetivo esencial del voli a domicilio ha de ser abrir el diapasón, buscar que las provincias ausentes hoy reaparezcan lo antes posible, o por el contrario cada año se irán distanciando más y más y les será tortuoso el camino hacia la recuperación.

QUE APAREZCA LA LIGA

Tal vez algunas variaciones al actual campeonato del patio y el nacimiento de la Liga Nacional o Superior (como deseen llamarle) pudieran contribuir al resurgir del voli en toda la Isla.

En los planes de la Federación Cubana figuraba la creación para principios de 1999 de la Liga, pero como una parte importante de la preselección jugará en Italia desde finales de este año hasta abril próximo, esa idea necesariamente cambiará de fecha, aunque se mantiene la decisión de realizarla.

Si la Liga fructifica, en ella los jugadores pudieran organizarse por regiones, en aras de ofrecer un espectáculo de calidad -donde brillarían en varios conjuntos las estrellas que hoy se concentran en dos provincias- y con una extensión mayor a la semana de los campeonatos nacionales.

Al instaurarse ese certamen, sería factible hallar fórmulas para que los jóvenes alcancen un papel protagónico en el campeonato nacional. Quizá si se establece un límite de edad para los participantes ello les deje abierto un considerable espacio a los noveles, o a lo mejor sea conveniente el surgimiento de dos divisiones, A1 y A2, en consonancia con la calidad de los elencos.

La Federación Cubana de Voli trabaja en varias ideas para impulsar la práctica de esta disciplina, sin desconocer la escasez de recursos, algunos de los cuales se resolverán poco a poco a partir de la revitalización de la Industria Deportiva. Las soluciones no aparecerán de la noche a la mañana, habrá que madurarlas y perfeccionarlas en el interés de que la nación número uno en el ranking mundial posea lides locales de alto nivel.

Y junto a estas preocupaciones sería bueno tener en cuenta, para futuras competencias, la atención al público que asiste a las instalaciones. Porque si la Ciudad Deportiva resulta un lugar agradable para presenciar un evento, lo será más aún si los aficionados encuentran alguna oferta gastronómica.

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