 La beca a debate (III Parte)
Una visita de sorpresa

FELIX LOPEZ
AL IPUEC República de Angola se llega por San Antonio de los
Baños. Un viaje que, desde la capital, se hace en menos de una hora. Tiempo insuficiente
para poner en orden las tantas interrogantes que nos van acercando al centro de más bajos
rendimientos de La Habana en los pasados exámenes de ingreso... Pero el camino más corto
para llegar a un sitio "estigmatizado" no es el de la predisposición.
Licenciado Julio Rivera, director del IPUEC República de Angola: las cosas
cambiaron a partir de su llegada.
Me bajé del auto unos trescientos metros antes de la entrada de la
escuela y comencé a caminar rumbo a las áreas deportivas. Subí por la escalera del
fondo y recorrí, sin que nadie reparara en mi presencia, todo el pasillo central. Por
segundos dudé de la existencia de seres humanos, aunque -a juzgar por la limpieza y los
prósperos sembrados en la parcela de autoabastecimiento- no se trataba de un lugar
abandonado. Consulté el reloj (3:30 de la tarde), y toqué a la puerta del director...
"YA ESTOY AQUI Y ESTO ES MIO"
A la presentación inicial, el Licenciado Julio Rivera respondió
sin evasivas: "Es cierto que este fue el IPUEC de menor índice de aprobados en los
últimos exámenes de ingreso. Así me entregaron la escuela, pero ya estoy aquí y esto
es mío".
Julio tiene 28 años, es graduado del Instituto Superior de Cultura
Física, y antes de llegar a la dirección del República de Angola estuvo tres años como
profesor en la Isla de la Juventud, fue metodólogo municipal de Educación Física en San
Antonio y director de la ESBEC Comuna de París.
-¿A qué atribuir los resultados del curso anterior?
"Identificar los problemas fue la primera tarea que
cumplimos en la escuela. Existía un serio deterioro del eslabón fundamental que es la
organización escolar, lo que desencadenó el resto de las cosas: incumplimiento del
reglamento disciplinario, inestabilidad del claustro y los cuadros de dirección, baja
calidad docente y un 6,8 por ciento de aprobados en exámenes de ingreso. A esto hay que
agregar que encontramos a un colectivo de estudiantes poco motivado por el rendimiento
académico; interesados, la mayoría, en obtener el grado 12, pero no en continuar
estudios superiores".
-¿Cómo revertirá el República de Angola estos resultados?
"La primera línea de trabajo ha sido la de implementar, de
forma rigurosa, el reglamento disciplinario: lo que equivale a organizar la vida de la
escuela. Además, se ha incorporado un nuevo subdirector de internado, otro de
producción, dos jefes de departamentos y los profesores de Historia e Inglés que
faltaban. De los 34 profesores que conforman el claustro, 30 son Licenciados, todos con
años de experiencia.

En los dormitorios reinan el orden y la limpieza.
"Pero el milagro no lo logrará la escuela. Tratamos de
vincular a los padres, de que la familia sea quien más le exija que se dediquen al
estudio. A la escuela le corresponde velar porque las clases tengan la calidad requerida y
se cumplan los horarios docentes y de estudio.
"No menos importante es el reto de continuar mejorando las
condiciones de vida. En las vacaciones se repararon cuatro dormitorios de niñas, y los
trabajos se mantienen, en muchos casos con la ayuda de los padres. Se están invirtiendo
recursos, pero las necesidades acumuladas y el maltrato que ha recibido el centro es
superior. La base de una escuela conservada está en el trabajo sostenido de años. Y esto
no es mera palabrería, por ahí hay buenos ejemplos".
-Y los estudiantes, ¿dónde los puedo encontrar ahora?
"Todos están en las aulas".
-¿A una parte no le correspondía el trabajo agrícola?
"La escuela no está vinculada en su totalidad al
campo. En algunas UBPC no hay contenido de trabajo para los estudiantes y en otras faltan
los instrumentos. Esa situación la conoce Educación, en el municipio y la provincia;
sólo la UBPC Rolando Pérez Quintosa cumple con seriedad el convenio que incluye a 120
estudiantes. A falta de trabajo, estamos priorizando la parte docente, sobre todo en el
grado 12, para cuando llegue el pico de la cosecha tabacalera estar adelantados"...
(el timbre que pone fin al estudio nos interrumpe)
EN BUSCA DEL TIEMPO PERDIDO
En el IPUEC República de Angola estudian este curso 480
alumnos, el 90 por ciento de ellos del municipio Boyeros, en la capital. "Para los
padres ha de ser preocupante que sus hijos estudien en un Pre que no es reconocido entre
los mejores", reflexionó Enrique Acosta Martínez, un prestigioso profesor de
Matemáticas, con 36 años de experiencia y al que se le ha encargado la preparación de
los estudiantes para los exámenes de ingreso.
"Pero nada está perdido. Nuestra responsabilidad es la de
rescatarles el espíritu de sacrificio por el estudio. Buscarles sus deficiencias bien
abajo y sacarlos a flote. Se trata de alumnos que hicieron un 11no. grado muy malo, y yo
diría que no están bien desde más atrás, desde la secundaria. El reto está en
llevarlos al nivel que deben tener. Ahora se sienten más seguros. Al inicio de curso me
encontré con muchos que habían decidido no presentarse a los exámenes, después
decían: `lo voy a intentar'. Algo me dice que esos estarán este año entre los
aprobados".
Maikel Manuel, estudiante de 11no. grado, lo confirma: "Ahora
nadie podrá decir que no se presenta a los exámenes porque no está seguro. La escuela
se va preparando, poco a poco, para aumentar su nivel". Y Nayeiri, de 10mo. grado es
más optimista: "Los que entramos este año tendremos más posibilidades de coger
carrera, nos han puesto a los mejores profesores para que los resultados sean buenos desde
el primer año, además de la disciplina que es bastante fuerte".
Otros, como Néstor, analizan la mejoría del plantel partiendo de
la disciplina y las condiciones materiales: "Este curso ha mejorado la alimentación.
La escuela está limpia, hay organización en los dormitorios y disminuyen los robos. De
algo han servido las guardias que hacemos los estudiantes de 11 y 12 para cuidar los
albergues, el almacén y las aulas". Y agrega Ariadna: "Yo era de las que no iba
a seguir estudiando aquí, por suerte mis padres insistieron y este curso me encontré
otra escuela. Ojalá que todo se mantenga".
EPILOGO
Antes de irme, quise recordarle al director que había
sorprendido a la escuela con la guardia entretenida, pero Leidy, la pequeña presidenta de
la FEEM, me interrumpió para advertirme que Julio Rivera, "el nuevo director",
era el "mago" de todos los cambios. En su honor, enmiendo pues el título
inicial de este reportaje: LA SORPRESA DE UNA VISITA. |