Hacia la VIII Cumbre

Los países iberoamericanos nos colocamos en una posición de adelantados con respecto al inevitable mundo global

Considera Jorge Bolaños, en exclusiva para Granma, que se han sentado las bases de una nueva relación basada en principios más justos, equitativos, humanos y solidarios

LINO ORAMAS

vi4-1.JPG (10574 bytes)Si hace un año el tema de Los desafíos de la globalización y la integración regional surgía como una necesidad imperiosa para Iberoamérica de asumir los retos del mundo actual, hoy -en medio del eventual desencadenamiento de una crisis económica generalizada que enfrenta la humanidad- esta materia se inscribe en la categoría de lo impostergable.

Acerca de la importancia de este asunto, presentado por la máxima dirección portuguesa en la sesión de clausura de la VII Cumbre Iberoamericana como centro de la atención de los gobernantes de la región para su próxima cita, de cómo se ha preparado el país anfitrión, la participación de Cuba y otros temas, incluida la organización del encuentro del año próximo en La Habana, habla para los lectores de Granma, Jorge Bolaños, viceministro primero de Relaciones Exteriores.

En su condición de Coordinador Nacional Iberoamericano, Bolaños ha seguido todos los pasos de la propuesta de documento final hecha por Portugal y que como base para el trabajo inicial, toca el asunto de manera amplia y permite su mejoramiento desde la reunión que a partir del día 14 sostendrán en el Edificio de la Alfandega o de la antigua Aduana, en la ciudad de Oporto, primero los coordinadores nacionales y de cooperación, después los cancilleres y finalmente los Jefes de Estado y Gobierno, quienes pondrán fin a la VIII Cumbre el día 18.

En encuentros previos en que los re-presentantes de cada país han expuesto sus posiciones y criterios, Cuba ha dejado constancia de que si bien la globalización es un hecho objetivo, hay que enfocarla de manera integral.

Tras referirse a que las siete cumbres celebradas hasta el momento dejan un saldo de conciencia acerca de la necesidad de integración y unidad iberoamericanas, el experimentado diplomático señala que ha sido precisamente el mecanismo iberoamericano el que ha permitido a nuestra familia reconocerse a sí misma sin los tradicionales y nefastos injerencismos presentes en otros foros multilaterales de los que Iberoamérica forma parte.

Gracias a esa conciencia -añade- es que se ha avanzado en proyectos concretos de cooperación, colaboración e integración y se ha logrado conformar posiciones comunes de la región en muchos asuntos de la agenda internacional, como es, propiamente, el rechazo a las políticas coercitivas unilaterales y la reafirmación de los principios de soberanía, independencia y libre determinación de los estados.

El enunciado de tales principios trae a la mente del periodista cómo determinadas fuerzas transnacionales pretenden decidir ignorando los estados y gobiernos nacionales para proponer como única salida ajustarse a patrones neoliberales. En tal contexto, Bolaños responde a la interrogante de ¿qué perspectivas e importancia pueden tener estos foros de cara al siglo XXI y ante la globalización neoliberal capitalista?

Pienso que la importancia es obvia, sobre todo porque cuando se habla de oponer a la globalización neoliberal una globalización de la solidaridad, de la fraternidad y la cooperación, los países iberoamericanos nos colocamos en una posición de adelantados con respecto a ese inevitable mundo global del mañana, al sentar entre nosotros las bases de una nueva relación basada en principios más justos, equitativos, humanos y solidarios.

Por ejemplo, cuando decidimos crear la red de televisión iberoamericana (se refiere a un programa iniciado en 1994 con un alcance de 100 millones de telespectadores, la quinta parte del estimado de habitantes de la comunidad para fines de siglo, y que es uno de los muchos proyectos de cooperación emprendidos como resultados de estas cumbres) pensamos todos en globalizar los conocimientos, la cultura, la información y la historia de los países que forman parte de ese sistema entre todos nosotros, sin imposiciones, sin preferencias, ayudando los de más recursos a los de menos recursos.

Y agrega a continuación: Si las transnacionales informativas y culturales siguieran ejemplos como ese, otras serían las noticias de los diarios y otro, muy distinto, el horizonte informativo y cultural de millones de seres humanos.

Ampliando en la actualidad económica y su relación con el asunto central de la magna cita de la próxima semana en la ciudad de Oporto, el Vicecanciller cubano considera indudable que los mandatarios de los 21 países participantes tendrán un objeto muy especial de debate en la crisis de la economía que se está extendiendo por el mundo.

Todo eso de la caída de las bolsas de valores, del desplome de las monedas, de la profundización de la brecha entre ricos y pobres, de la incapacidad que comienzan a mostrar las principales instituciones financieras internacionales, los ajustes sociales y sus severas repercusiones en la gobernabilidad democrática, la estabilidad interna de los países y la seguridad nacional de los estados así como la internacional, estarán sin dudas sobre la mesa de debate.

Cuba -indica de inmediato-, de seguro, como se observa en las últimas actuaciones internacionales, llevará mensajes muy claros, precisos y comprometidos profundamente con la idea de salvar a la humanidad de un irrecuperable desastre.

Al evaluar los preparativos de la VIII Cumbre Iberoamericana y el papel desempeñado por nuestro país en su etapa organizativa, el Viceministro primero del MINREX asegura:

Los portugueses se han esmerado por ser excelentes anfitriones y han mantenido los temas de la Cumbre todo el tiempo en debate, y no se trata de que no nos pongamos de acuerdo, es que el tema de la globalización tiene mucha actualidad y está evolucionando en nuestros días a una velocidad tan vertiginosa y cambiante que no hay última palabra.

En cuanto a Cuba, como miembro de la troika iberoamericana en su calidad de sede de la próxima Cumbre (Venezuela que fue la anterior anfitriona y Portugal son los otros dos integrantes), tratamos de contribuir a esa discusión y elaboración de los documentos en la misma medida que nos sentimos parte de ese mundo inevitablemente global y víctimas de las consecuencias de la imposición del neoliberalismo.

Por supuesto -añade-, tratamos de aprender y de incorporar experiencias políticas, diplomáticas y organizativas de cara a la responsabilidad que tenemos para la reunión de Jefes de Estado y Gobierno de Iberoamérica en 1999.

Ineludible obviar interrogantes en cuanto a ¿qué representa para nuestro país ser sede de la IX Cumbre y la fase de organización en que se encuentra dada la magnitud de un foro como este?

Para Cuba es un honor, un compromiso y, al mismo tiempo, un reconocimiento a todos los esfuerzos que durante muchos años hemos venido haciendo por la integración regional, considera el Coordinador Nacional Iberoamericano.

Explica que tras la constitución del Grupo Nacional para preparar la Cumbre, presidido por Carlos Lage, vicepresidente del Consejo de Estado y Secretario del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, se ha avanzado mucho en los aspectos logísticos, de aseguramientos, y también en las ideas sobre la organización de la reunión y sus contenidos.

Puedo decir -adelanta la noticia- que realmente estamos en condiciones de llegar a Oporto con la Cumbre de La Habana ya organizada, y eso se comprobará allí, cuando la delegación cubana presente el trabajo que hemos realizado e informe de la Cumbre del 99 y de su tema principal de debate.

Y ¿cómo han recibido los países de la comunidad iberoamericana la convocatoria para el encuentro de La Habana?

Hasta ahora todo lo que tenemos es apoyo, respaldo, comprensión y conciencia de la importancia de que La Habana acoja la IX cita iberoamericana. Los que han sido sedes nos están dando todo su apoyo y experiencia para que podamos hacer una reunión que pase a la historia por su contenido, discusiones y por sus resultados, y no se convierta en una sucesión de actividades protocolares o en un maratón de discursos. Los demás miembros de la familia iberoamericana también están interesados en que así sea.

No han tenido respaldo visible y creemos que no deben progresar en un futuro inmediato -concluye Bolaños-- los intentos de los Estados Unidos de inmiscuirse en el mecanismo iberoamericano y pretender condicionar, boicotear o abortar la Cumbre de La Habana.