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Marcha de la zafra
No basta con unos pocos
Por la distribución de las cañas y los compromisos en azúcar el país necesita que cada central y provincia hagan lo suyo
Juan Varela Pérez
El resultado de la zafra no descansa solo en lo que hagan unos pocos centrales y provincias. Puede existir, incluso, una avanzada que se distinga integralmente, pero ¿y el resto?
Si los recursos dedicados a la cosecha cañera -aunque con sus limitaciones- se aprovecharan mejor, será superior la molienda y menos los baches.
A todos anima saber, por ejemplo, la estable y buena marcha que llevan en el acumulado Guantánamo -mejor en rendimiento y recobrado en azúcar y a la que menos cuesta la tonelada de crudos- Sancti Spíritus, Santiago de Cuba, Granma y la oportuna reacción de Cienfuegos.
Estas ocupan los cinco primeros lugares según el análisis agroindustrial que realizan conjuntamente el Sindicato Azucarero y el MINAZ.
Pero no es suficiente. Hasta entre ellas se manifiestan ciertas debilidades en algunos índices que demandan valores superiores en la actual etapa. Fortalecer la molienda potencial e impedir los perjudiciales baches de comienzos de semana en el abasto cañero son elementos que se reiteran, y determinan e inclinan la balanza.
Aunque Las Tunas y Holguín no aparecen en el pelotón delantero, ambas han probado suficiente capacidad y poder de reacción para imponerse a pesimistas pronósticos y con ellas se cuenta hasta el minuto final. La historia, reciente y conocida, así lo demuestra. Pero están forzadas a disminuir el tiempo que pierden por falta de caña agrícola.
Es imprescindible proteger los estímulos (el arrobaje que debe dar cada caballería) mediante esmerada organización de la cosecha. Por esa vía se pierden anualmente millones de arrobas.
Preocupa, en esta evaluación, la diferencia grande entre el rendimiento en azúcar base 96 que logra Guantánamo y los niveles de Pinar del Río, La Habana, Matanzas y Camagüey, los más bajos del país. En algunos casos es hasta de 3,31.
Esto significa que esas provincias han molido, aunque no son las únicas, parte de sus cañas con menor contenido en azúcar, lo cual obliga a buscar dos respuestas: incrementar el rendimiento hacia un valor que sea capaz de sobrecumplir el plan y eliminar el atraso por ese concepto o procesar mayor volumen de caña de lo que se previó. Esta variante, como se sabe, es casi imposible, al no disponerse de esa cobertura muy utilizada en pasados años.
La orientación válida para marzo y abril, meses que por sus bondades todavía pueden inclinar la balanza está clara: aprovechar al máximo las capacidades abiertas, poner todos los recursos en función del corte, alza y tiro, cuidar la caña mediante un control estricto de la cosecha, y aplicar en la industria la excelencia técnica para evitar "escapes" de azúcar en la miel final, bagazo y cachaza.
Llama la atención el marcado desnivel de 6,04 entre el recobrado absoluto de Sancti Spíritus, territorio guía y el de Ciego de Avila -cuyas áreas cañeras se entrelazan- última en el escalafón nacional. Por cada 100 toneladas de azúcar que entran al proceso en ingenios avileños sacan 6,04 toneladas menos. Esa ineficiencia se refleja también en otros indicadores.
Es evidente que las condiciones climáticas y la humedad que ha predominado en el occidente y centro del país interfieren, todavía hoy, notablemente el desempeño de los azucareros. Allí donde cada 3 ó 4 días llueve (caso específico de La Habana) no es fácil enderezar la zafra.
En situaciones así siempre es conveniente descorrer el manto que dejan a su paso las precipitaciones y ver qué pudiera esconderse detrás. Un detalle: el tiempo que no se utiliza por interrupciones operativas (en determinadas provincias es superior al 9 por ciento) y la falta de caña en el basculador por dificultades agrícolas, también elevada en varios territorios, y con peligroso aumento en las últimas decenas: en el cierre de febrero fue de 5,85%.
A Guantánamo, Holguín y Santiago les cuesta menos producir la tonelada de crudos; Guantánamo, Santiago y Granma, encabezan el rendimiento en azúcar; Sancti Spíritus, Santiago y Holguín, el recobrado y en co-generación eléctrica se destacan espirituanos, granmenses y cienfuegueros.
Dada la distribución de las cañas y los compromisos en azúcar el país necesita que cada central y provincia produzcan lo suyo y no bastaría que lo hicieran unos pocos, por bien que estén.