NACIONALES

Asambleas de Eficiencia Económica

Encontrar respuestas
y soluciones

Partiendo de la objetividad de los acuerdos, exigir por su cumplimiento en fecha razonable


Silvia Martínez

El examen -y más que todo, control- de la eficiencia debe ser una conducta cotidiana, aunque el llamado de la CTC lo coloca ahora en primer plano, a partir de la celebración del IV Ciclo de Asambleas por la Eficiencia hasta el próximo 16 de abril, con el énfasis mayor de atención de todos los directivos sindicales en aquellos colectivos laborales y de hecho en producciones o servicios que están a la zaga en las más elementales normas de racionalidad.

Está demostrado, y el proceso de Asambleas por la Eficiencia lo corrobora, que cuando se pone nombre y apellidos a los problemas, se fija una fecha de cumplimiento de los acuerdos y un responsable y el colectivo es exigente, aparecen las respuestas y se superan las dificultades, las cuales muchas veces no están motivadas por falta de materiales.

Si bien es necesario adoptar acuerdos y fijar un término, resulta imprescindible en el análisis que se haga evaluar su viabilidad y la posibilidad de cumplirlos, sin crear falsas expectativas o luego declararlos pendientes.

Similar enfoque deben tener las reuniones resúmenes que se hacen a nivel de centro y en las diferentes instancias administrativas y sindicales, en las cuales deberán encontrar solución determinados acuerdos surgidos de la base que escapan a la voluntad y entrega del colectivo. Cuando un asunto no tiene inmediata solución por dificultades, digamos materiales, cuantos argumentos alrededor de él existen deben llegar al lugar donde surgió la preocupación.

Las asambleas de eficiencia van ganando en madurez porque han ido acorralando las insuficiencias y encontrando respuestas, y precisamente en ese principio está la continuidad de lo logrado hasta ahora y la garantía de que perduren las motivaciones.

Aunque la verdad más absoluta está en la inconformidad que debe caracterizar a un colectivo ante ineficiencias, derroches, decisiones incorrectas, enfoques tecnológicos inadecuados, falta de motivaciones, incomprensiones, respuestas mal dadas o acuerdos pospuestos injustificadamente.

Ese sello de máxima exigencia lo tienen los trabajadores, y a ellos corresponde mantener en alza este proceso en aras de la economía del país y del colectivo, el cual se beneficia directa e indirectamente cuando logran ser eficientes.


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