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Pilares de la historia caribeña
ORLANDO ORAMAS LEON
CUANDO SE hace un recuento de las luchas por la independencia del Caribe, de sus respectivos pueblos y de las relaciones con Cuba, la historia nos remite a personalidades de la talla del jamaicano Michael Manley y del guyanés Cheddi Jagan.
Manley, infatigable luchador por la descolonización de Jamaica, tres veces Primer Ministro, destacada proyección tercermundista e impulsor de las relaciones del Caribe con la isla mayor.
Manley y Jagan: dos amigos de la Revolución Cubana.
Hace muy poco se recordaba en La Habana el primer cuarto de siglo en que la Jamaica de Manley, junto a Trinidad y Tobago y Guyana decidieran, en paso osado para la época y en contra de las anunciadas represalias norteñas, establecer relaciones diplomáticas plenas con Cuba.
Michael Manley, conocido en su patria como el campeón de los pobres, visitó varias veces a Cuba. Su imagen en masivos actos, junto a nuestro pueblo, se hizo muy conocida en nuestra Patria. El fue hospitalario anfitrión de Fidel cuando el Comandante en Jefe visitó a Jamaica en 1977. Ambos estadistas cosecharon una relación de respeto mutuo y amistad. No en balde correspondió al Presidente cubano ser el primer dignatario extranjero en colocar una ofrenda floral al pie de su tumba durante sus exequias.
Cauces parecidos hicieron de Cheddi Jagan una personalidad de talla regional e internacional. Fue el primer jefe del gobierno guyanés cuando esa nación sudamericana y caribeña preparaba su camino a la independencia.
Fundador del Partido Progresista del Pueblo, dirigió durante largos años esa agrupación política hasta que en 1992 obtuvo la presidencia de su país. La muerte lo encontró dirigiendo los destinos de su pueblo.
Los archivos de Granma conservan las fotos de sus visitas a Cuba en los primeros años de la Revolución. Su vocación solidaria con el pueblo cubano, contra el bloqueo, se mantuvo siempre.
Quiso el destino que Manley y Jagan murieran un mismo día, el 6 de marzo del pasado año. Lo que a primera vista parece una coincidencia en el tiempo, bien pudiera ser la confirmación de los destinos de dos hombres que dedicaron sus vidas a la causa de sus pueblos y escribieron con sus ejemplos páginas de la historia común caribeña.