| NACIONALES |
La paja en el ojo ajeno
Determinadas conductas de conformismo y comodidad laceran nuestra sociedad y van en contra de principios elementales de convivencia
SILVIA MARTINEZ
MUY BIEN acompañado estará el análisis, y más aún las acciones, que se hagan en los colectivos laborales para contrarrestar conductas negativas que deterioran la producción y los servicios, si además de asumir una correcta actitud como trabajadores, lo hacemos también como buenos ciudadanos en el empeño de arraigar valores y desarrollar buenas formas de convivencia.
El acuerdo de la CTC y sus sindicatos de evaluar con sistematicidad, espíritu crítico y constructivo todas aquellas manifestaciones que laceran nuestra sociedad desde los propios centros de trabajo, es un llamado oportuno a rescatar conductas éticas elementales asociadas a la disciplina laboral y social, que están más allá de asumir una postura revolucionaria ante cada problema, aunque también en el enfrentamiento a estas desviaciones está la continuidad de la Revolución.
Los problemas más serios a los que tenemos que encararnos, precisa el documento de la dirección del movimiento obrero, están relacionados con las distintas formas de robo y desvío de recursos, casos de corrupción de funcionarios de base e intermedios, la prostitución, el ascenso de la mentalidad arribista, el individualismo, la indiferencia hacia lo que ocurre a nuestro alrededor y la psicología de que, en el marco de la actual situación económica del país, cualquier medio es lícito para resolver problemas y necesidades personales, incluso a costa de otras personas o de la sociedad en su conjunto.
Hay que calificar, añade, a esta mentalidad y a estas tendencias en la forma de actuar algunos trabajadores, como un veneno letal, que no podemos permitir nos penetre bajo el disfraz de medicina para aliviar las necesidades.
No se trata, de ningún modo, de lo que me dijo un amigo, quien creyó entender se formarían comisiones de trabajadores para arremeter contra estos males y sobre todo contra las administraciones. Este no es asunto de una campaña, ni de constitución de comisiones, tampoco de resolverlo en una asamblea, sino de actuar ante cada problema que surja de la manera más inteligente, enérgica, ejemplarizante y constructiva, y mantener una alerta permanente.
Para mi hay un ejemplo ilustrativo al cual nos enfrentamos todos a diario y que concierne tanto al colectivo laboral como a la comunidad; si estos análisis y la actitud consecuente, mia, suya y de todos, ayudan a resolverlo, sería una gran contribución a la sociedad. Aclaro, es un solo ejemplo de los muchos que existen.
Se trata de la "multa" al consumidor, al cliente. Coincidirá conmigo en que no pocos lugares donde uno va a adquirir un producto o disfrutar de un servicio gastronómico, le roban directa e indirectamente, con mercancía y productos estatales, tanto en moneda nacional como en divisa. Proceder que si bien no es en todos los lugares de manera absoluta, está bastante expandido y tiene diversas formas de manifestarse.
Está desde quien se aprovecha del mal hábito de muchos de echarse el vuelto en el bolsillo sin contarlo, no entrega el boleto de pago del ómnibus, adultera precios o el gramaje de la mercancía, hasta el que obvia la rebajas de precios de temporadas, los productos alimenticios pasados de fecha y otros que venden al menudeo artículos que vienen en un paquete, para sacarle más de su valor. Quienes carecen de escrúpulos, lo mismo roban al que paga con un billete grande, al niño en busca de un refresco, o a la viejita en pos de un cuadrito de sopa.
En este proceder intervienen tanto el trabajador infractor, como los que conviven dentro de ese colectivo con ese mal y los que se percatan de él y lo pasan por alto. Hay que ponerle freno a esas actuaciones desde el propio colectivo y con una acción administativa más exigente. Pero, también es importante la actitud que emprenda el ciudadano para no dejarse timar o permitir se cometa ese atropello con otro.
Asuntos a encarar hay y muchos. Se trata de que cada quien vea desde su puesto de trabajo, la comunidad, el barrio, cómo encontrarle respuestas, y no como problemas que nos irritan y deben enfrentar y resolver otros.