CULTURALES

Rafael Consuegra

Rebeldía virginal del objeto


Toni Piñera

Es de esos artistas que tienen la capacidad-talento-fuerza-suerte de existir en su obra, no más ver una se sabe: Rafael Consuegra (Santiago de Cuba, 1957). Detrás de sus objetos escultóricos hay horas y días de paciente trabajo, imaginación, de acumulación de ideas, materias diversas y procedimientos técnicos, que reunidos regalan una obra original, diferente, donde late el misterio de la creación. En la galería Espacio Abierto, de la revista Revolución y Cultura (4 entre 11 y Línea, Vedado) expone ahora un conjunto de sus piezas más recientes bajo el título de Mojes que despiertan.

¿El estilo? "Yo le debo al barroco aunque no esté presente. Y no me preocupa el estilo. Hago escultura y le llamo ensamblajes, retablos, instalaciones..."

¿Retablos? ¿Montajes escenográficos? Muchas preguntas se puede hacer el espectador ante las piezas de Consuegra, donde se imponen las "pieles" de las obras, esas texturas que refuerzan la atmósfera de cada trabajo, pátinas con mucho efecto. Debajo toda una amalgama de materiales diversos ocupan espacio: telas, yeso, madera, metal, plástico, fibras... "El recurrir a materiales hallados ya representados y solo más o menos `hábilmente montados' que enriquecen con su pluralidad de significados la obra, constituye una de las características de mis esculturas, donde domina el lleno sobre el vacío", dice el artista, graduado del ISA en 1983.

La fragilidad de los materiales utilizados que ofrecen la condición de efímera, de obra creada para no durar, lo apoyan en lo que él suele denominar montaje escenográfico. De los retablos y tótems de orígenes afrocubanos y católicos parte su inspiración -toma sus principios básicos, desde el punto de vista estructural y de diseño-, y en ellos expresa el estado de ánimo y la relación objeto-culto-creyente vistos desde afuera, a lo que se suman las tonalidades donde priman los grises y dorados, reafirmando el paso del tiempo. "Parto de una teatralización de la vida que está inherente en el arte barroco del cual (aunque no lo plasme) me siento deudor. Ello me impone un cierto aire escenográfico al montaje".

¿Por qué el objeto escultórico colgado en la pared? "Al principio trabajé firmas y signos de origen abakúa que representaba en ensamblajes con un tipo de escultura bidimensional y sustentada en la pared. Después, cuando apareció el elemento humano, me propuse mantener ese principio de obras colgadas en la pared que se corresponde con los conceptos que expongo. Además está la necesidad de espacio que inconscientemente me impuso la obligación de crear esta escultura que por su estructura no ocupara físicamente el área destinada a mi desenvolvimiento".


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