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Organopónicos y huertos intensivos
Avances sostenidos, frutos aún modestos
Ramón Barreras Ferrán
CIENFUEGOS.-La valoración más clara sobre el resultado de la labor en los organopónicos y huertos intensivos del país se la escuché decir a Alfredo Jordán, ministro de la Agricultura, cuando señaló: "estamos contentos, pero no satisfechos",
Las consideraciones hechas en el VIII Encuentro Nacional, efectuado el fin de semana en esta provincia, así lo evidencian. Es cierto que el avance ha sido sostenido y que se consolida poco a poco el trabajo, pero el fruto final aun es modesto, sobre todo cuando se toma en cuenta el beneficio que para la alimentación aportan esas unidades y las potencialidades reales que tienen.
Precisamente por eso es que la reunión no estuvo caracterizada por las loas o los reconocimientos desmedidos, sino por el análisis y la meditación, acerca del sendero a seguir.
En el pasado año fueron cosechados en los 2 514 organopónicos y huertos intensivos del país tres millones de quintales de hortalizas y condimentos, con un rendimiento promedio de 19,57 kilogramos por metro cuadrado. Al comparar esas cifras con las registradas en 1994, cuando comenzaron, el aumento es significativo. Sin embargo, como se subrayó en el encuentro, para completar la norma de 300 gramos diarios por habitante hay que producir no menos de 26 millones de quintales. El camino, por tanto, deviene reto.
Para este año el propósito es llegar a los seis millones de quintales. La materialización de ese objetivo requerirá, ante todo, de un mejor aprovechamiento del área existente, elevar los rendimientos y lograr resultados más alentadores en un grupo de provincias y municipios.
Como también fue definido, hay ejemplos a seguir y que demuestran cuánto puede hacerse para favorecer lo más posible una adecuada alimentación del pueblo. Es el caso, por solo citar uno, del territorio cienfueguero, donde no existe ni un Consejo Popular que no tenga un organopónico o huerto intensivo y lograron producir el pasado año más de 827 000 quintales.
Los problemas principales se conocen en cada territorio y existe el espíritu de resolverlos y llegar a tener una labor estable y mucho más pareja. En ese sentido, debe mejorarse el suministro de materia orgánica a los canteros, aumentar la intensidad de explotación del área existente, evitar el monocultivo y sembrar semillas de la mayor calidad posible.
Por otra parte, está demostrado que las provincias que registran un avance sostenido son aquellas que más han desarrollado la vinculación de los trabajadores a los resultados concretos de la producción y han eliminado el mayor número de trabas que entorpecen y frenan las labores.
Los logros hasta el presente, aunque modestos aún, sobresalen por su importancia y demuestran lo favorable que resulta el constante intercambio entre productores, técnicos, investigadores y funcionarios y las indiscutibles potencialidades que tiene la agricultura cubana.