| INTERNACIONALES |
Dos lenguajes para una misma guerra
ELSON CONCEPCION P.
LA LLAMADA crisis del Medio Oriente ha tenido siempre dos progenitores: Estados Unidos e Israel.
En ese sentido, predominan los pretextos utilizados, fundamentalmente por Washington, para proteger sus intereses geopolíticos y económicos, y más que todo, para mantener su presencia militar allí.
Tal compromiso se establece entre la Administración, el Congreso y el Complejo Militar Industrial, que necesita vender simultáneamente sus más sofisticados medios a Israel y a otros estados del Golfo, y, de vez en cuando, "encontrar" la justificación para un "ensayo a gran escala" como el de 1991 en territorio iraquí y, a la vez, preservar el control total de los recursos petrolíferos en la región.
Tal y como denunciara el diario palestino Al-Qods en su último editorial, "mientras Estados Unidos se esfuerza por ganar apoyo internacional para una acción militar contra Iraq, con el pretexto de cumplir con las resoluciones de la ONU, ignora por otro lado las resoluciones de la propia ONU que tienen que ver con la causa palestina y los acuerdos de paz".
Ello se puso de manifiesto durante recientes conversaciones entre el presidente Clinton y el premier israelí, Benjamín Netanyahu, donde lo único concreto que salió fue el compromiso mutuo de una pequeña retirada israelí de Cisjordania, que solo contemplaría entre el 12 y el 14 por ciento de ese territorio, echando por tierra el acuerdo firmado en Oslo entre el gobierno sionista y la Autoridad Nacional Palestina.
Otro ejemplo de este doble lenguaje se produjo precisamente en estos días, cuando la secretaria de Estado, Madeleine Albright, tras concluir su gira por el Medio Oriente, ignorando la declaración expresa de la Liga Arabe en contrario, dijo en el Cairo: "los estados árabes coincidían con la aspiración norteamericana de encontrar un arreglo diplomático en Iraq".
Minutos antes, y minutos después también, la jefa de la diplomacia estadounidense había amenazado con emprender una acción militar contra el Estado iraquí, y llegó a dar cinco días de plazo a Bagdad, antes de emprender la acción armada.
Pero hay más.
Quizás para desviar la atención en cuanto al fracaso del plan de paz entre Israel y los palestinos, o para obviar la crisis política interna que sufre el premier Netanyahu, el gobierno israelí, presumiblemente aconsejado por Wa-shington, desplegó sus cohetes antimisiles Patriot, para "estar preparado si Iraq ataca".
Sobran los ejemplos, y los elementos que patentizan el doble lenguaje utilizado por Estados Unidos y su protegido, Israel, en una misma guerra... la del Medio Oriente.