María Julia Mayoral
Más de un millón seiscientos mil
cubanos fueron consultados directamente para seleccionar a
los candidatos por los cuales votarán mañana millones de
electores de manera secreta y directa.
Enrique Ortega Morales es uno de los realizadores de ese
intenso trabajo, con "el privilegio y la alta
responsabilidad" de ser uno de los seis integrantes de
la Comisión de Candidaturas Nacional que estuvo en similar
ocupación en los comicios generales de 1992-93.
Representante de la CTC en la comisión y miembro del
secretariado nacional del Sindicato
Químico-Minero-Energético, Ortega habla con pasión de la
trascendencia de aplicar ese principio de recogida de
opiniones entre las masas antes de tomar las decisiones; una
experiencia -afirma- muy útil para su labor dentro del
movimiento obrero.
Complejo, riguroso, muy abierto a todas las opiniones y al
debate hasta el detalle, esos son los calificativos que
escoge para enjuiciar el quehacer desplegado por los miembros
de las comisiones de candidaturas.
"Nos vimos ante más de 70 000 propuestas de personas
con enormes cualidades humanas, prestigio, capacidad. Las
organizaciones de masas y estudiantiles aportaron esa gran
cantera y tuvimos que convertirnos en una sola familia todas
las comisiones, incrementar el número de miembros, hacer
casi lo imposible para trabajar durante muchas horas
seguidas, de manera colegiada".
Las consultas no han terminado -aclara- ahora cuando queden
electos los diputados, nos sentaremos con cada uno para que
nos digan a quiénes de ellos consideran con capacidad para
integrar el Consejo de Estado y los diferentes cargos dentro
de este, así como la dirección de la Asamblea Nacional,
compuesta por un presidente, un vicepresidente y un
secretario.
Si hay algo sobre lo cual a Ortega le agrada conversar largo
y tendido es de "los muchachos de las comisiones",
los estudiantes de la FEEM y la FEU, quienes a pesar de estar
en exámenes, cogían, luego de entrevistarse con vecinos, o
compañeros de labor de los propuesto y se iban un rato para
una oficina, estudiaban y casi de ahí mismo salían para la
prueba.
Aunque aún les queda un trecho por andar, ya entre todos
están escribiendo las memorias de estos meses de labor, para
ayudar a quienes vengan en el futuro.