CULTURALES

Paisaje con Río

El pop y el rock,
¿amistades peligrosas?


Jorge Ignacio Pérez

Hubo un tiempo en que, en la radio, se colocó una canción bastante pegajosa y de nuevo tipo. Cruce, ese es el tema, en realidad no renovaba el mundo sonoro contemporáneo universalmente hablando -¡cuánto le deberá esa pieza al pop echado a andar por los Beatles en los tempranos 60!-, sino daba gusto saber que se trataba de un producto bien acabado y sobre todo hecho en casa.
Téngase en cuenta que la reflexión anterior bien pudo originarse años atrás, cuando aún se discutía la validez del rock cantado en español y, junto a dos o tres bandas establecidas en patio nuestro, el argentino Fito Páez ganaba seguidores aquí como buen comunicador del rock and roll, la balada-rock y otras piezas algo "duras" para las pretensiones de una convocatoria general como se hizo.
Pero cuajó el "fenómeno" Fito y hubo de repetirse una y otra vez a modo de enseñanza. Entonces se abrió más el camino merecido para las producciones nacionales.
Paisaje con Río (raro nombre para un grupo de música, inspirado en el cuadro del pintor Carlos Enríquez) invadió el dial lentamente con temas que lograron sintetizar en su propuesta historias comunes, narradas poéticamente y dichas desde la claridad de una voz femenina correctamente encauzada. Así, comenzaron a radiarse números como Cruce (que habla de un cruce telefónico), Confesiones de jockey (una canción de amor), Centropén y Mr. Hyde, estas dos últimas llevadas más por la descarga rockera en lo que a instrumentación y voz líder se refiere.
Con textos, dirección general e idea fundadora de Ernesto Romero, y también con los arreglos de programación computadorizada nada desdeñables de Cisneros, el grupo acaba de cumplir una década de trabajo y hasta la fecha han grabado con el sello discográfico Art Color dos temas para el compendio Rock-Pop Joven Cuba, y, en coproducción con Bis Music, de Artex, su primer CD titulado Paisaje con Río, todavía por salir a la calle.
Una gira nacional del grupo recién concluida (Santiago de Cuba, Santa Clara y Cienfuegos), dejó ver el trabajo en vivo lógicamente insospechado a través de la radio. El movimiento escénico se reserva sólo a la cantante Osiris Pimentel, que sabe seducir sin exageraciones; los otros cinco músicos, quietos, se dedican a realizar una buena fusión del pop con el rock y, por qué no, con el tumbao cubano. Valgan, pues, diez años de "mestizaje" musical.

 


|Home|Internacionales|Nacionales|Deportes|Cultura|