Un maestro de la mejor calidad

Joaquín Carreño, por sus conocimientos y actitud, enseña todos los días a trabajar mejor a los obreros de una de las áreas de la Empresa de Productos Lácteos de Cienfuegos

Ramón Barreras Ferrán

mi5-2.jpg (7412 bytes)CIENFUEGOS.-Con su actitud y conocimientos Joaquín Carreño irradia enseñanza a todos los que laboran a su alrededor. Por eso ostenta la condición de Maestro de la Calidad, de la cual se siente sanamente orgulloso.

El es uno de los seis que tiene la Empresa de Productos Lácteos Escambray, del municipio de Cumanayagua, y de los 21 con que cuenta esta provincia.

"Realmente me siento motivado por contribuir a que siempre se cumplan los indicadores cualitativos durante el proceso de producción y a encontrarles soluciones a los problemas. Pero en ese empeño lo que más influye es la labor del Comité de Calidad, al cual pertenecemos dos técnicos y 15 obreros, y acumula resultados muy satisfactorios y reconocidos desde que se organizó en 1989", señala.

Argumenta que asegurar la calidad tiene una importancia extraordinaria, como está recogido en la Resolución Económica del V Congreso del Partido. "Es en la práctica -explica Carreño- accionar planificada y sistemáticamente para proporcionar que un producto determinado satisfaga los requisitos que están establecidos, y en ese empeño lo que hagan los trabajadores en cada puesto es decisivo".

En la Empresa de Productos Lácteos Escambray hay muestras claras y convincentes de la notable significación que tiene el quehacer del Comité de Calidad y de los maestros. Carreño quiso referirse a uno a modo de ejemplo.

Por no cumplir todos los parámetros cualitativos en la producción de helados, esa empresa llegó a perder en un año hasta 30 000 pesos por penalización, según lo establecen las regulaciones metodológicas del Ministerio de la Industria Alimenticia.

Enfrentar el problema constituyó una misión esencial del Comité al cual pertenece Carreño. "Lo primero fue determinar las causas. Detectamos que estaba presente, entre otros factores, un insuficiente aseguramiento de la calidad de la limpieza y desinfección de los equipos tecnológicos, debido a la falta de calificación y a la inestabilidad del personal encargado de esa tarea", explica.

Después de no pocos análisis, propusieron a la dirección las medidas a adoptar para que los trabajadores influyeran en cada puesto de labor de manera eficaz. Los problemas quedaron resueltos y hoy la empresa no pierde ni un centavo por incumplimiento de los indicadores y el ciento por ciento del helado que se produce tiene la calidad exigida.

"Además del valor económico -señala Carreño-, ese resultado tiene para nosotros un gran significado moral, y demostró que nunca pueden verse los pasos del proceso de producción de manera aislada, que debe trabajarse en equipo, buscando siempre entre todos la mayor calidad."

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