ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
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Apertura de la Exposición el día 15. Dos retratos, uno de Fidel y otro de Mao, estaban colocados en el salón de entrada. Foto: Archivo de Granma

Compartimos una historia desde páginas publicadas 65 años atrás. Está dedicada a la Exposición de la Edificación Económica de la República Popular China, inaugurada el 15 de marzo de 1961, en el Museo de Bellas Artes, actual sede del arte cubano de esa institución.

Durante casi un mes, productos industriales, agrícolas y artesanales ocuparon las galerías de la institución y sus exteriores. Desde Shanghái y Tianjin llegaron tractores, extractores y maquinaria agrícola. Transportes, equipos electrónicos y bicicletas fueron apreciados por los visitantes.

Llegaron a La Habana muestras de la artesanía y de tradiciones milenarias chinas. Aquí las sedas, allá una muñeca; en cada espacio, el detalle de la cultura china.

Explorar las imágenes permite descubrir a quienes recorrieron la exposición: visitantes frente a las vitrinas, junto a las maquinarias o detenidos frente a las maquetas de edificaciones como el Gran Palacio del Pueblo, una represa en construcción en el Río Amarillo y otras fábricas e instalaciones. La entrada era un pórtico tradicional chino.

Entre páginas y fotografías de las jornadas se reconstruye y comparte aquella historia de Cuba y China.

Pórtico tradicional, entrada de la muestra. Foto: Archivo de Granma

DEL TRABAJO VOLUNTARIO A UNA CONFERENCIA DE PRENSA

El 6 de febrero de 1961, el periódico Revolución publicó el primer anuncio dedicado a la Expo. La calificaba como «un mundo maravilloso: la obra del tesón y la capacidad creadora del pueblo chino, un pueblo amigo que hoy puede enseñarnos con orgullo su obra fecunda».

El día 27, el rotativo ofreció más detalles sobre la celebración de la muestra, afirmando que era la mayor «sobre el progreso alcanzado» por el gigante asiático.

Convocados por el Che, entonces ministro de Industrias, funcionarios de ese organismo acudieron a apoyar en las obras de construcción que se realizaban en el reparto Martí. A la actividad se sumaron miembros de la delegación china que organizaba la exposición. Cubanos y chinos construyeron juntos, no como metáfora, sino literalmente.

Anuncio de la Exposición publicado en la prensa. Foto: Archivo de Granma

Iniciaba el mes de marzo y en las páginas de Revolución y de Hoy comenzaron a ser frecuentes las invitaciones a acudir a la Expo que abriría próximamente. Un pórtico chino y un símbolo con las banderas de ambas naciones dieron forma a la identidad del evento. A partir del 16 de marzo podría visitarse todos los días desde las 2 de la tarde hasta las 11 de la noche, exceptuando los domingos, que sería hasta las 10 pm.

«Esta exposición es la primera que realizamos en América Latina y ha sido organizada especialmente para mostrarla al pueblo de Cuba», informó Feng Hsi-Huei, secretario general de la delegación de la Expo, en conferencia de prensa efectuada días antes de la apertura.

Feng anunció que el evento sería presidido por el ministro Nan Han-Chen, presidente del Comité Chino para el fomento del Comercio Internacional, cuya llegada se anunció el día 9. Además del Che, el distinguido visitante fue recibido por Raúl Cepero Bonilla, ministro presidente del Banco Nacional y por el embajador chino en Cuba, Shen Chien. Entre sus primeras actividades estuvo el encuentro con el presidente Osvaldo Dorticós.

La víspera de la apertura, en conferencia de prensa, Nan explicó los principales detalles de las piezas de la muestra.

Dos exponentes de la industrialización china estaban en Bellas Artes. El primero era un tractor Dongfanghong –Tung Fang Hun, según la escritura de la época- tipo 54, destacado por Nan ante los medios. También, se exhibía un auto Hongqi -Bandera Roja-. En ambos casos, marcas que por diferentes motivos se convertirían en referentes de la industria china.

«Asombroso progreso», resumió «Revolución» en su portada. Todo estaba listo para la apertura el día 15.

Auto Hongqi -Bandera Roja-, entre las producciones exhibidas. Foto: Archivo de Granma

LA INAUGURACIÓN: DISCURSOS, RECORRIDOS, EL CHE MANEJA UN ÓMNIBUS

Dos retratos, uno de Fidel y otro de Mao, estaban colocados en el salón de entrada. En español y en chino, una frase: «En la lucha contra el imperialismo norteamericano y por la defensa de la independencia nacional y de la paz mundial, el pueblo chino estará siempre al lado del pueblo cubano y de todos los pueblos latinoamericanos».

Presentes, Dorticós y el Che. También, Raúl Castro, Antonio Núñez Jiménez, Cepero Bonilla y Ramón Machado Ventura. Invitado, el cuerpo diplomático acreditado en La Habana y medios de prensa.

Hizo uso de la palabra el presidente Dorticós. Calificó la actividad como «una nueva y brillante oportunidad propiciatoria de la recíproca comprensión entre ambos pueblos». Destacó la lucha común contra el imperialismo y las ansias de llevar a cabo los planes de desarrollo revolucionario.

El Che, Raúl y Dorticós acompañados por Nan Han-Chen en la jornada de apertura. Foto: Archivo de Granma

Nan, por su parte, se refirió a resultados alcanzados por China. Enfatizó el cumplimiento, con 3 años de antelación, de los índices principales de la industria que habían sido fijados en el Segundo Plan Quinquenal.

«El triunfo de la lucha del pueblo cubano constituye la esperanza y el ejemplo para los pueblos de América Latina, estimula de manera considerable a los pueblos oprimidos del mundo en su lucha por la independencia nacional y ha hecho una gran contribución a la causa de la paz mundial», aseveró.

Una vez cortada la cinta, las autoridades recorrieron la Exposición y pasaron a la sala de recepción, donde tuvo lugar una ceremonia en la que compartieron el té y brindaron por la solidaridad chino-cubana. Luego, la presidencia e invitados se trasladaron al área exterior, donde se exhibían maquinarias agrícolas y vehículos de transporte. Entre las notas animadas de la jornada estuvo la conducción, por el Che, de un autobús de 12 toneladas de fabricación china.

«La exposición es magnífica, me gusta todo. Me tiene fascinada. Sin embargo, este breve recorrido no es suficiente para opinar detalladamente. Vendré a recorrerla con más detenimiento en otra ocasión», afirmó Celia Sánchez.

La muestra abarcaba una superficie de 6 500 metros cuadrados, en cuatro secciones: industria pesada, industria ligera, agricultura, así como artesanía y libros. Más de 6 000 productos se exhibían.

Raúl también dejó sus impresiones en el libro de visitas: «Un saludo afectuoso y nuestra felicitación más calurosa al heroico pueblo chino por los éxitos alcanzados en su Revolución».

CASI CIEN MIL VISITANTES EN SOLO CUATRO DÍAS… Y LLEGÓ FIDEL

Así reflejó la prensa la visita de Fidel a la Exposición. Foto: Archivo de Granma

Por el pórtico pasarían cientos de miles de cubanos para asistir a la exhibición. El 21 de marzo, a cuatro días de la apertura, el rotativo Hoy anunciaba que cerca de cien mil personas habían acudido a Bellas Artes. Solo el domingo 19 se contabilizaron 33 281 visitantes.

Antes que terminara marzo, Revolución no dudaba en calificarla como el «evento más notable del momento». No era de extrañar que en la tarde del día 24, Fidel acudiera a la Exposición.

Acompañado por Antonio Núñez Jiménez, entonces director del Instituto Nacional de Recursos Agrícolas, así como del ministro Nan y el embajador Shen, Fidel se detuvo junto a los equipos mecánicos y conoció detalles de su funcionamiento.

Recorrió «con pupila alerta» el salón con las maquetas de las minas, las industrias y campos de petróleo, admiró la sala de radiofonía y electrónica. Observó detenidamente las piezas de artesanía, los productos agrícolas y las producciones textiles.

Escuchó las explicaciones, mirando detenidamente. En las imágenes se le observa atento ante cada producción, absorto frente a las publicaciones y examinando los objetos expuestos.

UNA EXPOSICIÓN QUE SE EXTENDIÓ MÁS ALLÁ DE SUS SALAS

Cientos de miles de cubanos acudieron a la Exposición. Foto: Archivo de Granma

«Todo esto lo hizo el pueblo chino en once años de Revolución… ¡Tremendo porvenir les espera a los obreros de China Popular!», afirmó un joven, ante una limadora de superficie, calificada como colosal por los reporteros.

¿Quién era? Imposible saberlo ahora, pero quedó en las páginas de la prensa junto a otras historias y opiniones positivas. Los visitantes descubrían un país a través de sus producciones y los logros de su gente.

El Museo también exhibió varias películas. Entre los títulos estuvieron «La batalla de Shangai», «Las cinco flores doradas», «Cuba combatiente», «Testimonio de la historia», entre otras.

Así llegó el 10 de abril, fecha del cierre de las actividades. Al día siguiente, el hotel Habana Libre acogió una recepción, con motivo de la exitosa clausura de la Exposición.

«Debemos agradecer a los compañeros de esta Exposición, las enormes enseñanzas que nos han deparado en estos veinticinco días (…) ver cómo se edifica el socialismo en un gran país y, al mismo tiempo, nosotros mismos poder cerciorarnos de todo lo que hay que hacer», dijo el Che, presente en la ocasión.

Por su parte, Nan Han-Chen afirmó que «la unidad y la cooperación de nuestros dos países se robustecerán sin falta de día en día». Su discurso concluyó anunciando el obsequio de ciento treinta y siete renglones de productos exhibidos: máquinas-herramientas, vehículos, máquinas agrícolas, motores e instrumentos médicos.

Cuando la Exposición cerró sus puertas, cientos de miles de cubanos habían recorrido las salas y espacios exteriores del Museo de Bellas Artes para mirar a China a través de su industria, su agricultura y también de sus tradiciones.

Las fotografías y las páginas permiten volver hoy sobre aquellas jornadas: máquinas, maquetas, productos, tradiciones y, sobre todo, los rostros de quienes dieron vida a aquella exposición que acercó China a La Habana.

Escrito con la colaboración de Lourdes Batlle Ferreiro y Delfín Xiqués Cutiño

Durante casi un mes, productos industriales, agrícolas y artesanales ocuparon las galerías de la institución y sus exteriores. Foto: Archivo de Granma
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