ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Banner
En Guizhou está el puente más alto del mundo. Atraviesa el cañón de Huajiang, con 625 metros de altura sobre el río Beipan. Foto: XINHUA

GUIZHOU, China.–Mucho tiempo ha transcurrido desde que su propia inteligencia dio al hombre la posibilidad de andar donde, por naturaleza, no le estaba permitido: volar sobre las nubes y atravesar las entrañas de la tierra.

Una u otra pueden hacerse hoy sin sobresaltos, dada la tecnología para ello: desde el más moderno avión hasta larguísimos viaductos en la base de altísimas montañas.

Sin embargo, que ambas se realicen a la vez, sobre un mismo vehículo rodante, alcanza dimensiones tan reales como mágicas cuando se viaja en la provincia de Guizhou, al suroeste de China.

Allí apenas hay planicies. Lo mínimamente llano se ha aprovechado para levantar ciudades y poblados y, lo que queda, se reparte entre el capricho natural de los lechos de ríos de montaña y la ancestral proeza humana de convertir las laderas en terrazas, esos palmos estrechos de tierra horizontal que los locales hacen a mano, como quien talla las cumbres para darse de comer.

Es cordillera escarpadísima el 80 % de Guizhou, y un 10 % agua. Por tanto, solo una décima parte es aprovechable para una agricultura que, si se dependiera de ella, debía proveer comida a 38 millones de habitantes.

A esa desafiante geografía se debió que, por siglos, la provincia fuera una dispersión de aldeas, poblados y pequeñas ciudades muy poco favorecidas por la interconexión física y la robustez económica de otras regiones de China.

El panorama, sin embargo, comenzó a cambiar hace alrededor de dos décadas de la manera más abrupta nunca vista en esa zona, cuando las directivas para el desarrollo, impulsadas por el Partido Comunista, indicaron redirigir el progreso de provincias como Guizhou, situando en ellas otros motores de rápido crecimiento; por ejemplo, la industria de la tecnología digital.

Pero a la ambiciosa aspiración de escalar aceleradamente en el mundo virtual debía anteponerse una conexión física que sacara a Guizhou del aislamiento impuesto por su geografía.

Para ello, una inversión masiva ejecutada en tiempo récord reubicó a la provincia no solo en el mapa de las demarcaciones del oeste del país con la más amplia red de autopistas y carreteras (incluido el ferrocarril de alta velocidad), sino que la ha convertido en referencia mundial de la ingeniería vial moderna para entornos de alta complejidad orográfica.

Es en esta nueva condición que se hace el milagro simultáneo de «volar» rodando a la altura de las nubes y, de pronto, verse cruzando el corazón de una montaña. La escena se repite como en un sueño, cuando se viaja entre la infinidad de túneles y puentes elevadísimos que regalan las autopistas y carreteras de Guizhou.

Hoy, de los cien puentes más altos del mundo, más de la mitad están en China, y de estos últimos, una gran parte se localiza en esta provincia, incluido el que atraviesa el cañón de Huajiang, el más alto del mundo, con 625 metros de altura sobre el río Beipan y una luz atirantada de 1,42 kilómetros de largo, de los 2,89 kilómetros que mide totalmente.

Inaugurado el 28 de septiembre de 2025, no hizo más que confirmar la primacía de Guizhou en este apartado, pues el récord destronó el hito mundial anterior que, desde 2016 y en la misma provincia, significaba el puente Duge, de 565 metros.

BIG DATA: UNA VITRINA PARA EL MUNDO

Así, con mejores condiciones de infraestructura en ejecución, China situó en Guizhou su mayor apuesta en cuanto a almacenamiento y manejo de datos masivos (Big Data), al punto de tener allí, hoy, el mayor Centro Nacional de Big Data, entre los ocho que el país dispone.

En visita a la Zona Piloto de Intercambio y Experiencias del Centro Nacional de Big Data de Guizhou, Granma conoció la velocidad con que esta provincia del suroeste de China asumió el desarrollo de la industria digital, hasta convertirse hoy en referencia mundial en servicios asociados a los datos masivos, con clientes tan importantes como los gigantes tecnológicos Apple y Huawei. El primero tiene allí su más grande centro de datos en China continental, y el segundo su repositorio de almacenamiento en la nube.

La Zona Piloto de Intercambio y Experiencias del Centro Nacional de Big Data de Guizhou. Foto: Dilbert Reyes Rodríguez

Empresas como Microsoft, Intel y Qualcomm se cuentan entre los participantes asiduos a la Exposición Internacional de Big Data, que se organiza anualmente en Guiyang, la capital provincial.   

Aunque la prestación de servicios y la venta de datos es la clave económica de la consolidación y expansión de esta industria, en la Zona Piloto pueden constatarse las innumerables aplicaciones asociadas, mediante inteligencia artificial, a la administración pública, a los servicios sociales, y al análisis y ajustes de políticas y estrategias económicas para el desarrollo local, provincial y nacional.

Por ejemplo, en el área de la Salud, el sistema permite conectar más de 200 hospitales rurales con centros urbanos mediante IA diagnóstica, para la detección temprana de enfermedades y determinación de tratamientos oportunos; en el turismo, el análisis de la dinámica turística y las predicciones de demanda han posibilitado correcciones que han multiplicado exponencialmente los ingresos; la plataforma para la agricultura ha impactado en la mejora de la productividad y la reducción del uso del agua; y ha sido enorme el impacto en la optimización de las cadenas logísticas y de suministros.

Otro de los referentes del desarrollo integral asociado el Big Data es la operatividad, en Guizhou, del mayor radiotelescopio de un solo plato que existe en el mundo para la observación astronómica, con un área de recepción de más de 500 metros de estructura cóncava dispuesta entre varios picachos. Sus registros y descubrimientos no tienen precedentes en el orbe. 

Periodistas latinoamericanos ante la maqueta del mayor radiotelescopio de un solo plato del mundo, operativo en las montañas de Guizhou. Foto: Dilbert Reyes Rodríguez

La ubicación en Guizhou del Centro Nacional de Big Data aprovecha muchas ventajas. Entre ellas –explicó la especialista de la Zona– el clima templado de la provincia, que funciona como un aire acondicionado natural para una industria que necesitaría mucha energía para refrigeración de los servidores; una geología estable, no proclive a grandes terremotos; la separación de fronteras internacionales; la cercanía a capitales tecnológicas como Chengdú, Chongqing, Guangzhou, y otras de alta demanda de sus servicios; así como la disponibilidad de grandes recursos de energía limpia, sobre todo de origen hídrico y eólico, para abastecer el alto consumo que exige el sector.

En la Zona Piloto se muestran todas las aplicaciones que permite la gestión del Centro Nacional de Big Data. Foto: Dilbert Reyes Rodríguez

DE LA GESTIÓN DE DATOS A LA IA Y LA CONDUCCIÓN AUTÓNOMA

Aupada por el despegue que le ha permitido la industria digital, la ciudad capital de la provincia, Guiyang, aspira a diversificar los referentes económicos que antes había merecido con producciones como el Moutai, el más preciado licor blanco elaborado en China a partir de cereales.

Foto: Dilbert Reyes Rodríguez

Así es cómo, sin ceder en la primacía productiva de líneas tradicionales, apuestan fuerte allí para capitalizar el terreno ganado en lo digital, y saltar a fabricaciones de alto valor agregado, con base en la inteligencia artificial, como va resultando la entrega de coches de conducción autónoma a la movilidad urbana local.

Por el momento, más de una docena de autos robots (robobus les llaman) concebidos y fabricados en la propia ciudad, cubren para el turismo y la movilidad ciudadana –todavía de modo experimental– una ruta circular de ocho kilómetros.

En un taller de Pix Moving, la empresa que los produce, es posible constatar los inicios de un ensamblaje en serie del robobus y otros diseños, a partir incluso de la impresión en 3D. Son expresiones de los primeros pasos en la concepción de una ciudad inteligente que se sirva a sí misma de su condición de hub del Big Data a nivel mundial. 

Más de una docena de autos robots, concebidos y fabricados en la ciudad de Guiyang, capital de Guizhou, se integran poco a poco a la movilidad urbana. Foto: Dilbert Reyes Rodríguez

POR CONTAR

De Guizhou, es verdad, impresiona el rapidísimo desarrollo tecnológico con que ha ido compensando en su economía esa dependencia a sectores muy primarios a que la sometía su irreverente relieve.

Sin embargo, es todavía más admirable que siga ese camino sin descuidar la afirmación de una cultura local tan milenaria como diversa, esa que armónicamente, desde las etnias que habitan la profundidad de sus montañas hasta la fraternidad de una peculiar liga de fútbol, ponen sello de identidad a su ruta hacia el progreso y la modernidad.

La contaremos.

En un taller de la empresa Pix Moving, la faena de la producción en serie del robobus y otros modelos de la conducción autónoma. Foto: Dilbert Reyes Rodríguez
Foto: Dilbert Reyes Rodríguez
Foto: Dilbert Reyes Rodríguez
COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.