
El Estadio José Antonio Huelga fue escenario de una marca histórica. Frederich Cepeda conectó este sábado su cuadrangular 400 en Series Nacionales: un batazo de tres carreras que recorrió el jardín central y acercó a Sancti Spíritus en el marcador, 10-8, ante Ciego de Ávila.
La conexión llegó en el séptimo inning, ante un lanzamiento del joven Diorlis Pérez. Cepeda, ambidiestro de 46 años, encontró el envío y lo llevó más allá de las cercas para convertirse en el cuarto pelotero que alcanza ese umbral en los campeonatos cubanos.
Solo tres nombres habían cruzado antes esa frontera: Orestes Kindelán, dueño del récord con 487 cuadrangulares; Lázaro Junco, con 405; además de Omar Linares, con 404. Cepeda quedó a cuatro vuelacercas de igualar la marca de Linares y a solo seis de ser el segundo con más pelotas sacadas de los estadios.
El espirituano afronta su temporada 28 y comenzó la campaña con 397 jonrones. «Sabía que se iba y lo disfruté», comentó a la colega Elsa Ramos al finalizar el encuentro.
La nueva cifra se suma a un expediente excepcional. Cepeda llegó a este hito como líder histórico en imparables, dobles, extrabases, porcentaje de embasado y bases por bolas, además de encabezar otros apartados ofensivos. Al momento de conectar el jonrón 400, sumaba 2 677 jits y 514 dobles.
También está cerca de otro registro. Con 1 622 carreras anotadas hasta ese instante, necesitaba 17 para superar la marca de Enrique Díaz, quien posee el máximo histórico con 1 638. Son números que añaden expectativa a cada aparición del espirituano, aunque él asegura que no vive pendiente de los récords.
«Uno mira más el día a día y la manera en que pueda mantenerse saludable», dijo en diálogo con Escambray. Esa prioridad parece resumir la fórmula que le ha permitido prolongar su carrera: preparación, disciplina y atención a su físico, incluso cuando la edad y las temporadas acumuladas invitan a bajar el ritmo.
Con esta hazaña, Cepeda no solo alcanzó una cifra reservada para unos pocos; también reafirmó su condición de uno de los bateadores más completos y duraderos del beisbol cubano.
A los 46 años, con casi tres décadas en los diamantes y todavía varios registros a su alcance, su historia continúa abierta. El jonrón 400 ya es suyo; la pregunta ahora es hasta dónde podrá extender una leyenda en crecimiento cada vez que vuelve a pararse en el cajón de bateo.









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