ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Las gimnastas rítmicas precisan de elementos como rodilleras y zapatillas. Foto: Ismael Batista Ramírez

Erick López pasó a la eternidad por conquistar la primera medalla mundial de la gimnasia artística cubana y latinoamericana en las barras paralelas en Gante, Bélgica, en 2001. Además, estableció un dominio impresionante en Juegos Panamericanos.

En una ocasión, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz le preguntó al «hombre perfecto» cuántas medallas puede aportar un atleta de ese deporte. De esa conversación emergió la idea de una nueva casa: la Escuela Nacional de Gimnasia.

Las labores terminaron en 2007, pero nunca llegó a inaugurarse porque esperaban al líder, imposibilitado de asistir debido a su enfermedad. Sin embargo, «constituye un fruto de él, comprendió su valor estratégico e indicó su edificación cerca de hospitales, pues esta actividad requiere una iniciación temprana», asegura la directora Miriam Ulacia Duquesne.

Como lo sufre hoy toda obra de la Revolución, a esta institución la intentan aherrojar cadenas tendidas desde afuera. «El bloqueo, enemigo acérrimo, nos limita en matrícula, proyecciones y fogueo.

«La preparación rumbo a los Juegos Centroamericanos y del Caribe resultó dura, pero avanzamos juntos el colectivo técnico y de profesores, los comisionados, el personal de apoyo.

«Con gran pesar, debemos tomar alternativas para la desconcentración de los alumnos. Aquí se encuentran los de mayores perspectivas inmediatas y la reserva para el próximo ciclo olímpico».

Las afectaciones resaltan en todos los órdenes: «Desde carecer de un gimnasio específico para cada modalidad, hasta la alimentación, la reducción de horarios de electricidad y agua. Poseemos competidores priorizados, mas no basta porque alguien quiere imponernos un régimen, pero lo vamos a impedir».

Yainet Villalta Peña, comisionada nacional de gimnasia rítmica, dice que en la especialidad hay una matrícula de 29 atletas. Se hallan en La Habana 16 del equipo Cuba, ocho con residencia en la capital, que están protegidas, y hay tres más en sus provincias. «Somos pocas, pero bien unidas para cumplir los objetivos».

El curso, bien complicado, aún transcurre por la etapa organizativa, precisa el comisionado de la especialidad artística, Pedro Pablo Hernández.

En su área las instalaciones acogen a diez mujeres, igual cantidad de hombres, cinco en el trampolín y otro de la cantera. Existen 44 gimnastas desconcentrados en las EIDE de sus respectivos territorios, protegidos económicamente y guiados por los planes de entrenamiento del centro educativo a nivel de país.

Los daños del cerco energético provocan lastres en la pirámide del alto rendimiento: «Siempre realizamos un recorrido por la Isla en los meses finales y detectamos talentos. En abril, una comisión valora su rendimiento docente y, después de los Juegos Escolares, escogen a quienes entran aquí, de acuerdo con la capacidad».

Debido a la suspensión del certamen masivo más importante de las categorías formativas, «perdemos la posibilidad de evaluarlos en el orden técnico, y el año siguiente debemos trabajar lo que dejamos de hacer este. Entonces aparecen con deficiencias en la cúspide».

Una vez en la selección, algunos son atraídos por el mundo del espectáculo. Muchos se van a compañías circences.

«Buscamos insertarlos en clubes internacionales. Diorges Ecobar –uno de los clasificados a los Juegos Panamericanos de Lima, junto a Keyla Leyva– se alista en Brasil para esa justa, y gestionamos otro contrato bianual en Japón.

«Sin embargo, el mayor problema consiste en la fuerza técnica. Lleva casi dos ciclos debilitada, y es mucho más difícil formar a un entrenador», asevera Pablo Hernández.

En cuanto a los aparatos, en la Escuela Nacional los poseen de muy buena calidad, con menos de una década transcurrida desde su adquisición, por 160 000 euros, con respaldo del Comité Olímpico.

Sin embargo, en las provincias existen implementos antiguos, algunos obtenidos desde la época de la Unión Soviética, gracias al Consejo de Ayuda Mutua Económica. Perduran en lugares como Granma y Camagüey, pero en Santiago de Cuba aún espera solución la Sala Polivalente Alejandro Urgellés, dañada por el huracán Melissa.

«Aquí, hasta hace poco estábamos conectados al Hospital William Soler, y sufríamos pocos cortes eléctricos, pero nos cambiaron. La falta de visibilidad en ocasiones impide usar los aparatos y solo podemos dedicarnos a la preparación física y especial.

«La dirección trata de priorizar la alimentación para quienes van a competir, así como buscar al menos pipas de agua. Esta situación incrementa el riesgo de virus. Por ejemplo, una exponente del trampolín sufrió hepatitis siete días antes de Santo Domingo, y debió quedarse».

En el panorama externo, el bloqueo dificulta la inscripción a los eventos, pues ocurre por transferencia, y en ello pesa la persecución financiera, cuenta el Comisionado de la artística. «Si nos inscribimos y dejamos de asistir, nos imponen multas. También enfrenta los mismos problemas la participación en cursos para árbitros y entrenadores.

«Asimismo, pagamos membresía de organizaciones internacionales en el trimestre inicial y a veces nos pasamos del tiempo requerido. Lo cumplimos cuando viajamos a un certamen o por la ayuda de amigos de otras latitudes, obligados a buscar vías para burlar el cerco.

«Queremos asistir con Diorges al Mundial de Róterdam, Países Bajos, pero solo si concretamos la visa.

«Las manillas cuestan 80 euros, el magnesio también es caro. En medio de estas circunstancias, nuestros alumnos son una maravilla, los mejores del mundo, pues así compiten y consiguen resultados satisfactorios».

 

INVENTAR PIRUETAS CADA MAÑANA

El villaclareño de 22 años, Darián Rodríguez Padrón, confiesa que los profesores toman estrategias para disminuir cargas cuando la alimentación decae. «Son amigos, nos apoyan constantemente, al tanto de nuestras situaciones personales».

Uno de ellos es Osniel Blanco Barrios, quien suma una década al frente de las gimnastas artísticas femeninas y reconoce las limitaciones para adquirir colchones suplementarios reservados a edades menores.

La novedad de la Escuela, desde 2024, consiste en la inserción de la modalidad aerobia, seguida por la danza acrobática el siguiente año. Michael Maique Torres ganó esa batalla a partir de los logros obtenidos con su iniciativa Venga la esperanza, en la localidad de Punta Brava.

«Resulta complicado adquirir las zapatillas y el vestuario, aunque, a través del proyecto, los padres y los patrocinadores rusos tratamos de garantizarlos».

Elizabeth González Collazo, miembro del conjunto de la especialidad rítimica, recuerda cuando antes podían realizar una sesión alrededor de las seis de la mañana, y terminaban sobre las ocho de la noche, horario en el cual suele

desempeñarse la composición colectiva en cada contienda oficial.

«Tenemos un conjunto mixto de mazas y aros, pero estos no presentan las mejores condiciones, y debimos cambiarlos varias veces, lo cual varía sus rasgos de tamaño, peso, grosor, y exige una readaptación». Aun así, en esa prueba y en cinco pelotas lograron el tercer lugar del estrado de premiaciones en los pasados Centroamericanos.

«Para cualquier atleta provincial es un sueño llegar a esta escuela», expresa Isabella María Rojas, una granmense de 18 años –como Elizabeth–, dueña de dos bronces en el concurso completo y en la pelota individual en la capital dominicana.

«Nos faltan rodilleras, zapatillas que debemos comprar nosotras mismas. A veces se rompen los aros, las pelotas, las clavas, y pedimos prestado el de una compañera o tomamos uno de reserva, de menor calidad».

Un alto esfuerzo necesita una alimentación reforzada, pero «a veces carece de suficiente proteína, carbohidratos, calorías, y no repone nuestro gasto energético.

«Los apagones nos afectan cuando el día no está tan despejado. Además, trabajamos con música y nos vemos forzadas a usar el celular o comprar bocinas de bluetooth.

«En las competencias las luces son diferentes y el techo mucho más alto. Por suerte, casi siempre llegamos a tiempo para el entrenamiento de podio, preparatorio, aunque en ocasiones nos retrasamos y perdemos esa oportunidad».

Frente a este injusto castigo impuesto por el Gobierno de Estados Unidos, «hacemos todo lo posible para cumplir los planes, aunque estemos cansadas. A veces, cuando llega la corriente, nos dan un tiempo para descansar. Un día solo tuvimos dos horas de corriente, o se va toda la tarde y la noche.

«Agradecemos mucho a los profesores, que nunca pierden los deseos de venir a entrenarnos, a formar un equipo. Lo importante es querer, tener metas, ganas de triunfar, fortaleza mental y sobreponernos a los problemas».

Los deportistas de la Isla están acostumbrados a participar en desigualdad de condiciones, en comparación con muchos de sus oponentes; pero quizá nunca como ahora debieron convertir en fe y práctica cotidiana aquella frase portada por un aficionado en la final del primer Clásico Mundial de Beisbol: «Sin millón, Cuba campeón».

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