Santo Domingo.– El Estadio Olímpico Félix Sánchez se convirtió la noche de este viernes en un descomunal crisol de luz, ritmo y hermandad regional. Ante un graderío repleto y vibrante, la República Dominicana inauguró de manera oficial los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo-2026, una edición que trasciende el mero marco competitivo para celebrar el primer siglo de vida del movimiento deportivo en la cuenca caribeña.
La velada, que se extendió por más de tres horas bajo el lema conceptual de «Los Juegos Históricos», fundió con destreza las tradiciones culturales de Quisqueya con recursos tecnológicos de vanguardia, incluyendo un impresionante espectáculo de miles de drones –primero en el Caribe– que realizaron dibujos en el firmamento de la capital, mientras los espectadores aportaban una sinfonía de destellos desde sus asientos mediante collares LED.
El extenso desfile de las delegaciones constituyó un viaje emocional a lo largo de cien años de historia. En un hermoso guiño al pasado, la marcha de los más de seis mil atletas provenientes de 37 naciones fue inaugurada por la delegación de México, país que acogió la edición fundacional del certamen en 1926. El cierre, como dicta la tradición, desató el delirio de los asistentes con la irrupción del contingente de la República Dominicana.
Encabezado por la espectacular velocista Marileidy Paulino y el destacado Cristian Pinales, el equipo local generó una ovación ensordecedora, convirtiendo el óvalo olímpico en una marea de orgullo y plena identidad nacional.
Cuba, en su condición de pilar y fundadora de estas lides, acaparó aplausos a su paso por la pista sintética. La delegación de la Isla desfiló con el orgullo de su historia sobre los hombros, guiada por la abanderada Leyanis Pérez, reina mundial del triple salto, y el talentoso Yoikel Goicochea, mientras los acordes rítmicos de la célebre agrupación Havana D'Primera aportaban la inconfundible banda sonora que puso a bailar a los presentes.
En la sección protocolar, José Monegro, presidente del Comité Organizador del certamen, ensalzó el valor del juego limpio y colocó el foco de atención sobre el esfuerzo de los competidores: «Ustedes, los atletas, son los verdaderos artífices e inspiradores de estos Juegos», enfatizó.
Por su parte, Luis Mejía Oviedo, titular de Centro Caribe Sports, ofreció un emotivo discurso en el que evocó el centenario de la cita como logro de persistencia y amistad de los pueblos latinoamericanos. Mejía recordó que esta es la tercera ocasión en que la República Dominicana asume la responsabilidad de organizar la justa regional, tras los Juegos de Santo Domingo-1974 y Santiago de los Caballeros-1986.
Minutos después, desde el Palco de Honor, el presidente dominicano Luis Abinader pronunció la declaración oficial que dejó inaugurados los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe.
El secreto mejor guardado de la noche se develó en el epílogo de la gala artística. La incógnita sobre quién portaría la antorcha para el encendido del pebetero se disipó cuando emergió sobre la pista la figura legendaria de Félix Sánchez. El doble campeón olímpico de los 400 metros con vallas, cuyo nombre bautiza el propio recinto, recibió el fuego centrocaribeño en medio de un estruendoso aplauso, inmortalizando el inicio del torneo al encender la llama que custodiará la capital durante las próximas 16 jornadas.
Santo Domingo-2026 ya es una realidad. Más allá de las marcas deportivas y el ordenamiento diario del medallero, la cita caribeña ha roto hostilidades bajo la premisa de celebrar un siglo de integración, paz y solidaridad a través del deporte, ratificando que este sigue siendo el mejor lenguaje para hermanar a nuestro continente.






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