Santo Domingo.- El deporte suele definirse por detalles milimétricos, y esta vez la fortuna le dio la espalda al polo acuático masculino de Cuba. En una semifinal intensa, la escuadra antillana vio escapar su boleto a la gran final de los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo-2026 al caer ajustadamente 13-12 frente a Puerto Rico, víctima de un letal gol cuando el reloj agonizaba a solo centésimas de segundo del silbatazo final.
A pesar del amargo desenlace, la presentación de los cubanos fue, por mucho, la más sólida y competitiva de todo su trayecto en el certamen. Tras superar una fase clasificatoria sumamente rocosa, considerada por los más avezados especialistas como la más exigente del torneo, los cubanos plantaron cara con gallardía.
El arranque del partido fue adverso, con un parcial de 5-2 favorable a los boricuas en el primer cuarto. Sin embargo, la respuesta cubana no se hizo esperar en el segundo periodo, devolviendo el golpe con un categórico 4-1 que restableció el equilibrio antes de irse al intermedio.
El tercer asalto mantuvo un constante intercambio de metralla que favoreció mínimamente a los puertorriqueños (5-4), dejando la escena lista para un último cuarto de pura estrategia táctica que se resolvió de la manera más cruel cuando el empate parecía inminente.
«Luchamos hasta el último segundo, no creo que fallamos en nada, se defendió bien y, con el marcador empatado a 12, Puerto Rico marcó el gol decisivo, pero ambos equipos batallamos duro por la victoria», dijo a Granma Giraldo Carales, quien resultó nuevamente el máximo goleador cubano, con cuatro tantos.
Por su parte, Mario Bermúdez, director técnico, opinó que «al equipo le faltó dinámica de juego y la rutina que se logra con un mayor número de partidos juntos, sin embargo, nos sobró coraje para plantar cara al favorito precompetencia y tuvimos la victoria muy cerca.
«Creo que los encargados de impartir justicia fueron severos en sus decisiones, lo cual no empaña el espectáculo que hemos podido disfrutar», agregó. El técnico adelantó que este sábado harán borrón y cuenta nueva antes de lanzarse a la alberca para luchar por el tercer puesto y aportar en el medallero.
Desde la perspectiva de las estadísticas colectivas, el encuentro dejó lecturas agridulces que explican el desenlace. Cuba dominó el control del esférico con un tiempo de posesión de 16:39 minutos frente a los 12:10 de sus oponentes y exhibió una puntería superior en jugadas abiertas, con un 30% de efectividad (9 dianas en 30 disparos a puerta).
No obstante, el talón de Aquiles de la selección nacional radicó en la gestión de las jugadas de superioridad numérica. Mientras los boricuas castigaron con severidad al aprovechar 7 de sus 17 ocasiones con un hombre de más en el agua, los cubanos apenas pudieron concretar 2 de sus 7 oportunidades de ventaja, una brecha de efectividad que terminó pesando toneladas en el marcador.
Con esta victoria in extremis, Puerto Rico avanza a la disputa de la medalla de oro frente a la sorpresiva selección de Colombia, que dio el campanazo de la jornada al eliminar al favorito México en la otra semifinal.
Este sábado los polistas criollos se medirán contra la escuadra mexicana por la medalla de bronce. Aunque el impacto sicológico del revés en semifinales es innegable, las buenas sensaciones dejadas sobre la piscina invitan a pensar que subir al podio de premiaciones sigue siendo un objetivo totalmente al alcance de este grupo.






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