El patriotismo y las emociones que regala el deporte se fundieron, este sábado, en un abrazo solemne al pie del Monumento a José Martí, en la Plaza de la Revolución. En ese emblemático espacio, el Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, entregó la bandera de la estrella solitaria a la delegación cubana que defenderá el honor patrio en los venideros Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santo Domingo 2026.
La enseña nacional fue depositada en las manos de dos colosos del deporte de la Mayor de las Antillas: la estelar triplista Leyanis Pérez, triple medallista del orbe, y el gladiador Luis Orta, campeón de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.
Durante la ceremonia, la destacada pesista Marifelix Sarria, subcampeona mundial en su división, alzó la voz en representación de sus compañeros para patentizar el compromiso de competir con hidalguía, juego limpio y la resiliencia que caracteriza al pueblo cubano. Como parte de los momentos solemnes de la jornada, la nadadora Andrea Becali y el halterista Otto Oñate colocaron una ofrenda floral en memoria de los héroes de la patria.
Uno de los momentos más significativos del acto aconteció cuando el primer ministro de la República y miembro del Buró Político Manuel Marrero Cruz, otorgó de manera oficial la condición de Embajador de la Marca País al legendario luchador Mijaín López Núñez. El astro de la lucha grecorromana, dueño de cinco títulos olímpicos bajo los cinco aros, se convierte así en el primer cubano en recibir este alto honor debido a su intachable hoja de servicios deportivos y su fidelidad a la nación.
Por su parte, la carismática triplista Leyanis Pérez no ocultó la emoción de asumir el liderazgo de la comitiva. «Sostener mi bandera es una experiencia sin igual. Es la primera vez que asumo un rol de esta magnitud, lo cual me llena de orgullo y duplica mi responsabilidad. En Santo Domingo voy a darlo todo, con la misma entrega y exigencia que pongo en una parada de la Liga de Diamante, un Mundial o una cita olímpica», confesó con su habitual sonrisa.
La ceremonia contó con la presencia de altos dirigentes del país, entre ellos los miembros del Buró Político, General de Cuerpo de Ejército Álvaro López Miera, ministro de las FAR; Lázaro Álvarez Casas, ministro del Interior; Teresa Amarelle Boué, secretaria general de la FMC; además de Osvaldo Vento Montiller, titular del INDER, y el embajador de la República Dominicana en Cuba, Jerjes Suriel Mota.
Un matiz de profunda emotividad lo aportó la presencia de veteranos atletas de la legendaria «Delegación de la Dignidad», aquellos héroes que hace exactamente seis décadas defendieron con coraje en altamar a bordo del buque Cerro Pelado el derecho de Cuba a participar en los X Juegos de San Juan 1966. El presidente Díaz-Canel conversó de manera cercana con estos históricos deportistas, quienes ratificaron su inquebrantable compromiso revolucionario.
Al pronunciar las palabras centrales del acto, Meyvis Estévez, secretaria general de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), destacó el simbolismo que envuelve a la delegación actual: «Ustedes son la comitiva del Centenario de nuestro invicto Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz y representan el aniversario 60 de la gesta gloriosa del Cerro Pelado».
La dirigente juvenil reconoció el enorme mérito de los atletas, quienes completaron una exigente fase de preparación en medio de apagones y severas carencias logísticas derivadas del recrudecido bloqueo económico y la crisis energética que asedia al país.
«Emociona verlos listos para la batalla competitiva a pesar de las dificultades. En cada jugada, en cada carrera y en cada salto, piensen en que su pueblo estará empujando junto a ustedes. Piensen en sus familias, porque para Cuba ustedes son hijos, padres y hermanos, y a ellos nunca se les falla», sentenció Estévez.
Con la consigna de «Siempre por Cuba» grabada en el pecho, la delegación cubana parte hacia Santo Domingo con la convicción de que, más allá de los metales que se conquisten en los escenarios de competencia, la verdadera victoria radica en la dignidad y el honor con que se defiende la bandera.






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