ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Tras un doblete, Erling Haaland alcanzó a Lionel Messi y Kylian Mbappé con siete tantos, la más espectacular batalla goleadora en la historia de estas lides. Foto: EFE

Noruega e Inglaterra protagonizarán el otro duelo de cuartos de final definido hasta el momento en el Mundial de fútbol con sede en México, Estados Unidos y Canadá.

Los vikingos derrotaron 2-1 a Brasil, resultado que no me atrevo a calificar como sorpresa, debido a la falta de identidad en el juego de los pentacampeones y a la fría eficacia de los europeos.

En el MetLife Stadium de Nueva Jersey los ganadores avisaron rápido con un gol de Patrick Berge, pero su asistidor Alexander Sorloth estaba en posición adelantada.

Compases más tarde, en la otra área Kristoffer Ajer le cometió zancadilla a Matheus Cunha y, luego de la intervención en el VAR, concedieron penal a favor de la Verdeamarela.

El cobrador Bruno Guimaraes parecía muy nervioso, exhalaba hondo para intentar hallar la calma y nunca la consiguió. Dejó su tiro en el rango de alcance de Orjan Nyland, quien lo repelió al escoger lanzarse a su izquierda.

Tras la media hora Gabriel Martinelli ingresó por la línea final y su centro raso, después de pegar en un pie del arquero, de milagro no continuó su viaje hacia adentro, sino que paseó frente a la meta, hacia el flanco diestro del ataque sudamericano.

Cerca del descanso los nórdicos volvieron a aparecer con un remate aéreo de Erling Haaland, dormido en las manos de Alisson Becker, antecedido por uno de Martin Odegaard al lateral de la red.

Ese futbolista se embelesó en su propio sector defensivo y perdió un esférico que Vinicius recortó para su pierna zurda, pero Nyland volvió a lucirse.

Odegaard dispuso de otra ocasión, ya en el agregado, tras una pelea de Haaland para que le cayera la pelota por la izquierda del área al número diez, pero el guardavallas frenó el intento cruzado con su cuerpo.

De vuelta de los vestidores, Carlo Ancelotti decidió brindarle una oportunidad a Endrick Felipe y pronto le llegó un trazo filtrado de Vinicius, pero en la carrera se pegó demasiado al portero y, ante su presión, desperdició por un costado.

El habilidoso sustituto noruego Oscar Bobb pisó el último sector de la cancha y le envió una habilitación al «Androide» que cerraba por el poste diestro, mas no alcanzó a contactar por muy poco.

Otro suplente que entró con la reanudación fue Andreas Schjelderup y resultaría la clave para destrabar el abrazo. Al minuto 80 sirvió un fenomenal centro desde la izquierda y Erling lo picó de cabeza para inaugurar la pizarra.

Luego casi existe un autogol que vuelve a nivelar las acciones, pero Nyland realizó un regreso increíble y rechazó hacia afuera. A ese susto prosiguió la sentencia: Haaland cruzó un zurdazo detrás de la frontera del área grande, anidado en el rinconcito izquierdo del guardarredes. 

Neymar, que había saltado al césped en una ventana de cambios, convirtió el penal del descuento al final del agregado, pero no bastó para escribir la historia de hadas que muchos añoraban, en su última oportunidad con la selección. Tras el choque, anunció su decisión de nunca más vestir el uniforme de la Canarinha.

LA CAPACIDAD INGLESA DE GANAR EN PÉSIMOS PARTIDOS

En el Estadio Azteca (o Banorte, según razones comerciales) los mexicanos triplicaron la cantidad de disparos de Inglaterra e incluso tuvieron un hombre de más casi 50 minutos, pero cayeron 2-3. Aprendieron que los errores se pagan caro ante un equipo peligroso por la contundencia, aunque no ofrezca el menor atractivo.

Los centroamericanos desplegaron una intensidad fenomenal durante más de media hora y encontraron la primera opción con un testarazo en palomita de Raúl Alonso Jiménez, atajado de forma notable por Jordan Pickford, pues el balón le picó justo delante.

Sin embargo, Declan Rice logró subir con velocidad y campo descubierto por la derecha, prolongó para Bukayo Saka y este realizó un centro para un cabezazo de Jude Bellingham que abrió la cuenta al 36, ante la tardanza en la cobertura del lateral Jorge Sánchez.

Sin sacudirse el golpe, los locales perdieron la posesión en media cancha, presionados por Elliot Anderson, quien la tocó con Anthony Gordon. Desde el suelo la sacó para Jude, que abrió a su lado diestro con Harry Kane y se la devolvió rasante con mucho criterio al autor del doblete. Marchaba 2-0 al 38.

No obstante, los locales reaccionaron y Julián Quiñones aprovechó un esférico suelto en un tiro de esquina para ejecutar una volea que casi derrumba el marco y recortó la distancia. Enseguida Jiménez probó desde fuera un disparo cruzado, a centímetros de nivelar, y volvió a impactar con la testa, en busca de un ángulo, pero iba englobado y le dio tiempo a Pickford despejar.

Tras la reanudación, Nico O?Reilly estrelló en el palo lo que hubiera representado la ampliación de la ventaja, antes de que su compañero Jarrell Quansah saliera expulsado, con revisión del VAR de por medio, debido a una entrada con pie levantado a Jesús Gallardo.

Inexplicablemente, los ingleses marcaron por tercera ocasión. Su guardavallas sacó largo, prolongó Kane y una vez más Sánchez quedó lejísimos de la acción, lo cual obligó al enguantado Raúl Rangel a cometer penal sobre Gordon, cobrado a la perfección por Kane, aunque «Tala» adivinó la colocación.

El propio delantero le hizo una falta a Brian Gutiérrez en el área contraria y Jiménez mantuvo viva la esperanza de todo el país anfitrión con una ejecución idéntica a la de Harry.

Restaban más de 20 minutos para conseguir, al menos, el empate, pero le faltó ideas al ataque y el director técnico Javier Aguirre falló en las sustituciones. Sacrificó jugadores habilidosos por altos, pero resulta muy difícil ganarle por arriba a una defensa inglesa encerrada si los centros no están precedidos por asociaciones rápidas que desubiquen a la zaga, y eso nunca ocurrió.

Este lunes continúan los octavos de final con el esperado clásico ibérico España-Portugal y Bélgica-Estados Unidos, el único anfitrión en pie. Por cierto, una polémica en torno a ese conjunto encendió las redes sociales el domingo.

Folarin Balogun, expulsado en el duelo de dieciseisavos frente a Bosnia y Herzegovina, increíblemente será elegible contra los Diablos Rojos, pues le anularon la sanción correspondiente a la cartulina roja. El presidente Donald Trump llamó directamente a su homólogo de la FIFA Gianni Infantino y le regalaron a ese plantel la medida piadosa.   

La determinación posee sostén legal en el Artículo 27 de las reglas del comité disciplinario, según la cual existe la posibilidad de suspender parcial o totalmente el efecto de una sanción.

Recientemente algunos futbolistas fueron beneficiados por el contenido de ese acápite, pero lo preocupante es que se haya arribado a esas conclusiones a solicitud del mandatario estadounidense, demostrativo de una injerencia política pasmosa.  

Mas si en diciembre pasado le confirieron el Premio de la Paz a quien tantas guerras y sufrimiento causa en varias latitudes del planeta, nada nos puede sorprender.

Foto: Granma
Foto: Granma
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