«Permanecer veinte años en el más alto nivel es algo excepcional en cualquier deporte. Mantener esa calidad, temporada tras temporada, es aún más raro, y Robertlandy Simón ha logrado ambas cosas», destaca la Federación Internacional de Voleibol (FIVB) en su página oficial.
En el texto el jugador declaró que, si bien sus dotes físicas lo han vuelto dominante, existe otra clave de su longevidad: «Dos décadas después de consolidarse entre los mejores del mundo, el central sigue impulsado por su amor al voleibol y la motivación que extrae de su familia».
Ella «es la razón principal en la dedicación y el compromiso que pongo todos los días para intentar ser mejor y superar cada obstáculo en la vida. Verlos y recordar de dónde vengo, eso me llena e impulsa para continuar trabajando y asegurarme de que mi nivel no baje», argumentó el gigante antillano.
Esa actitud es la que siempre ha acompañado al estelar voleibolista en cada etapa de su carrera, desde ser el capitán del equipo Cuba y medallista de plata en el Campeonato Mundial de 2010. Fue el tercer oro consecutivo de Brasil, tras 2002 y 2006, con marcador de 3-0, en tanto Simón recibió el premio al mejor bloqueador del evento.
Ganador de títulos en las ligas más fuertes del mundo, confiesa que tuvo dos momentos difíciles: cuando dejó la selección nacional en 2010 y, seis años después, el fallecimiento de su madre, Nancy Atiez, quien integró el equipo Cuba de baloncesto. «Pienso muy a menudo lo que ella diría, y eso me motiva a seguir adelante».
Robertlandy no integrará el elenco a los Juegos Centroamericanos y del Caribe en República Dominicana, está bajo tratamiento médico por una molestia en la espalda, para tenerlo de regreso al terreno con vistas al Preolímpico de Canadá, en septiembre, confirmó Osvaldo Martínez, presidente de la Federación Cubana de Voleibol.






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