«It's coming home» (está llegando a casa), corean los aficionados ingleses en los estadios, torneo tras torneo. La euforia se ha desatado tras las dos finales europeas disputadas por su selección en 2021 y 2024. Para esta Copa del Mundo no desaparece: los británicos, con otra generación dorada, buscarán el trofeo que les es esquivo desde 1966.
Hay selecciones que llegan al Mundial envueltas en entusiasmo; Inglaterra suele aterrizar en medio de debates interminables. Este 2026 no es la excepción: la mezcla entre los logros y una clasificación sólida, y por el otro la polémica lista de Thomas Tuchel.
Las ausencias de Phil Foden, Cole Palmer, Harry Maguire y Trent Alexander-Arnold han desatado los comentarios. Sin embargo, aun así, los tres leones poseen talento de sobra. Ivan Toney, Kobbie Mainoo, Declan Rice y, por supuesto, Harry Kane, son algunos nombres. En pocas palabras, el equipo es de 26 y resulta imposible que vayan todos.
Inglaterra compartirá el Grupo L del Mundial junto a Croacia, Ghana y Panamá. Sobre el papel, aparece como favorita para avanzar a los octavos de final, aunque la llave ofrece varios escenarios incómodos: balcánicos y africanos pueden complicarle el camino.
El principal escollo para ellos será vencer la presión que los achaca evento tras evento, pues varias son ya las generaciones, todas plagadas de talento, y ningún título en sus vitrinas desde 1966. Sobre la calidad nadie discute. La pregunta suele ser: ¿lo lograrán?

Croacia, dos veces consecutivas entre los cuatro grandes, ya no es un equipo menor. Aunque Luka Modric e Ivan Perisic no están en su mejor forma, todavía tienen magia para mostrar. A ellos se sumarán otros de calidad como Josko Gvardiol, Josip Stanisic, Mateo Kovacic, Martin Baturina y Andrej Krajmaric.
Zlatko Dalic, el mismo que llevó a su selección al subcampeonato en 2018 y el bronce en 2022, sigue al mando. Desde que asumió el cargo en 2017, ha hecho de Croacia un equipo de gran nivel. La intensidad y el rigor físico serán claves para volverse a insertar en la élite.
Algo lejos de aquella gesta mundialista en 2010, cuando llegó a cuartos de final –con la mano de Luis Suárez quitándole el pase a semis–, pero con buen presente, Ghana luce otro hueso duro de roer.
Un viejo zorro de los banquillos, Carlos Queiroz, vivirá su quinta experiencia mundialista. Ex director del Real Madrid, ya estuvo al frente de Portugal e Irán. Hace poco asumió el mando de los africanos, una selección siempre incómoda.
Mohammed Kudus (Tottenham) y Antoine Semenyo (Manchester City) en la Premier, Tomas Partey (Villarreal) en la Liga y Kamaldeen Sulemana (Atalanta) en la Serie A buscarán meter a su selección entre los primeros planos. Con ellos, no sería descabellado que obtengan el cupo directo en detrimento de los europeos.

Los panameños son, en teoría, la presa más fácil en el Grupo L. Su principal objetivo será superar lo hecho en Rusia-2018, cuando fueron goleados por ingleses, belgas y cedieron 2-1 ante Túnez.
Tienen entre sus grandes valores la experiencia de algunos jugadores, como el capitán Aníbal Godoy (San Diego FC) y el también volante Alberto Quintero, ambos largamente por encima de los 100 partidos en el seleccionado. El resto ve acción en ligas dispersas en el mundo.
Thomas Christiansen asume su primera incursión del orbe. Llegó al banquillo en 2020 tras pasar por la Premier y ostenta el récord de más encuentros al frente de los canaleros.
Por última, esta llave no es la menos importante del torneo. Por el contrario, luce como una de los más fuertes y difíciles de vaticinar. Como ha sido tradición en esta columna, que ya llega a su fin, nos atrevemos con nuestro pronóstico: Inglaterra y Croacia clasifican directo, mientras Ghana pasaría como mejor tercera.
Llegando al minuto 90 de esta sección, y casi al silbatazo inicial del Mundial tras casi cuatro años de espera, creo que seríamos malos pronosticadores sin aventurarnos a dar a tres equipos favoritos para alzar el trofeo el próximo 19 de julio. En nuestra opinión, y por el estado de forma actual, España, Portugal y Francia son las candidatas.
Queremos recordar que, siempre que se jugó en América, un equipo del continente resultó monarca. Solo Alemania en Brasil-2014 pudo romper esa tendencia. ¿En 2026 se volverá a repetir? Es muy posible.






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