Las ciudades chinas de Ningbo y Macao acogerán las finales de la próxima Liga de las Naciones de Voleibol (VNL), en la que Cuba debutará frente a Polonia el 10 de junio.
La primera de estas sedes constituye un escenario con amplio historial organizativo, que se remonta a las precedentes Liga Mundial y Grand Prix, donde los elencos antillanos jugaron; en tanto se augura un espectáculo de excelente factura en la otra localidad, como reconocimiento a China por su calidad y seriedad en el impulso de este deporte.
En la última urbe mencionada las selecciones femeninas discutirán el oro del 22 al 26 de julio, mientras el cetro masculino será disputado en Ningbo del 29 de ese mes al 2 de agosto, coincidente con los Juegos Centroamericanos y del Caribe, en República Dominicana, del 24 de julio al 8 de agosto, considerado el principal evento del año para esta Isla.
El plantel antillano comenzará en Linyi, otra urbe del gigante asiático, frente al campeón del certamen en 2025, al que venció 3-1 como visitador en Gdansk, durante la tercera semana. Luego hallará net por medio a Ucrania (décimo en esa ocasión), Eslovenia (cuarto) y los anfitriones (octavos), del 10 al 14 de junio. Los caribeños afrontarán el reto de mantenerse entre lo ocho punteros, tras su séptimo escaño el pasado año.
Albergarán la venidera VNL 17 localidades de 12 países, en las que participarán las 18 mejores selecciones masculinas repartidas en tres llaves e igual cantidad de escenarios diferentes por semana de competición, entre el 10 de junio y el 19 de julio en la fase de grupos. Los equipos femeninos entrarán en juego a partir del 2 de junio.
UNA INICIATIVA PARA EL AHORRO
Pronto la VNL implementará un sistema de videoconferencias para la evolución de las operaciones y la organización de certámenes internacionales de voleibol, que sustituirá la estructura de arbitraje presencial utilizada hasta el 2025, anunció la Federación Internacional (FIVB).
La iniciativa mejorará la eficiencia operative y fomentará un enfoque más sostenible en la preparación de las competencias, en tanto mantendrá los alto estándares de arbitraje propios de eventos de gran nivel.
El nuevo modelo traerá como beneficio una reducción prevista de las emisiones del transporte aéreo de más del 51%, lo que equivale a la disminución de aproximadamente 56 toneladas de dióxido de carbono, en comparación con el método anterior.






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