Inspirados en aquella canción del grupo Vocal Sampling, los cubanos hemos hecho nuestra la frase de «apretaíto, pero relajao». Sin embargo, en el grupo D del Mundial de Fútbol la lógica criolla no entra, pues andar con miramientos puede costarle caro a cualquiera de los equipos.
Hablar de grupo de la muerte en esta edición resulta difícil; al aumentar el número de cupos es menos probable que la calidad quede concentrada en una llave (aunque pasa, y ya lo veremos), además de que el sistema de clasificación solo elimina 16 de los 48 equipos tras la fase inicial.
Sin embargo, todo esto no impide que existan aprietos, como el de Estados Unidos, Paraguay, Australia y Turquía en la llave D. La historia de sus seleccionados (con presencia reciente en muerte súbita), más la conformación de conjuntos talentosos y estilos similares, complejizan los pronósticos.
Los locales, dirigidos por Mauricio Pochettino, cuentan con una generación que no acaba de cuajar, probando que el soccer (como le llaman) no es lo suyo. Al argentino le costará exponer sus tácticas sin un mediocampo o una delantera decente.
Su fama de juego insípido y poco táctico, con planteles que quedan debiendo, destapa las alarmas. Además, perdieron la final de la Copa Oro-2025, torneo recurrente en sus vitrinas. Resta por ver también cuánto podrán validar la condición de localía, en un país en el cual el fútbol no es prioridad.
No obstante, comandados por Christian Pulisic, y otros nombres como el de Weston McKennie, Timothy Weah y Antonee Robinson, pueden colarse en dieciseisavos u octavos de final. Esto no sería novedad, pues lo lograron en 2010, 2014 y en 2022.
Paraguay, por su parte, vuelve tras su última aparición hace 16 años, en Sudáfrica. En ese entonces, cayeron en cuartos de final ante España, juego en el que casi eliminan a los, posteriormente, monarcas del orbe. El 1-0 final, con Justo Villar e Iker Casillas inmensos en los tres palos, son algunos recuerdos.
Tras años austeros, los sudamericanos vuelven con una plantilla poderosa. De la mano de Gustavo Alfaro (en su segundo mundial consecutivo, tras dirigir a Ecuador en Catar), obtuvieron el boleto sin complicaciones, llegando a eslabonar nueve partidos al hilo invictos.
Sin muchas estrellas, más allá de Gustavo Gómez o Julio Enciso, figuran como un plantel sólido en defensa, y sobre todo, entregado. Su pasión por la camiseta los vuelve un rival complejo. El objetivo será pasar la fase de grupos, similar al 2010, cuando incluso lideraron su llave.
Australia está en los mundiales desde 2006, gracias a que el proceso clasificatorio en Asia es muy accesible, y en 2022 dejó de ser cenicienta. Su segundo pase de la fase de grupos, eliminando a Dinamarca, y luego la derrota 2-1 ante Argentina en octavos, fueron la prueba.
Los Socceroos llegarán con un bloque compacto, curtido en otras aventuras mundialistas. Guiados por Tony Popovic, quien será el primer nacional en jugar y dirigir este evento, dependerán de su fuerte defensa, siempre atentos a cualquier ocasión de gol.
Turquía, no por último menos importante, regresa tras su participación en 2002. Si bien es difícil emular aquel tercer lugar, en la Euro-2024 nos mostró un fútbol muy dinámico y ofensivo. Ese mismo estilo y bloque generacional que los llevó a cuartos de final llega ahora a Norteamérica.
Los turcos presentan uno de los equipos más ilusionantes, que los puede convertir en revelación. Liderados por Hakan Calhanoglu, veterano de mil batallas, contarán con los jóvenes Arda Guler, Kenan Yildiz, Ferdi Kadioglu y Kerem Akrturkoglou para cumplir su propósito.
El director Vincenzo Montella no es un desconocido. Los colocó en cuartos de final en la pasada Eurocopa, además de llevar a esa misma instancia al Sevilla en la Champions de 2018. Avales tiene quien ha inculcado la disciplina táctica del Calcio, entre tantos talentos.
Llegando al final tenemos que dar favoritos, porque para eso escribimos esta columna: Turquía y Paraguay pasan en ese orden, mientras Estados Unidos lo hará como mejor tercero.






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