En un escenario nacional marcado por desafíos económicos y energéticos, el anuncio de la IV Liga Élite del Beisbol Cubano llega como un bálsamo para la afición. No se trata solo de un torneo más; es la reafirmación de un deporte que es identidad. Para profundizar en los pormenores de esta edición, Granma conversó con Juan Reinaldo Pérez Pardo, comisionado nacional y presidente de la Federación Cubana de Beisbol y Softbol.
–El país atraviesa un momento complejo, pero se ha decidido no detener el paso del beisbol. ¿Cuál es su valoración previa al inicio de este torneo?
–La celebración de esta cuarta edición es, ante todo, un gran reto. A pesar de las situaciones que enfrentamos en otras categorías y torneos, hoy podemos decir con satisfacción que realizaremos la Liga Élite. Lo considero un paso beneficioso para todos. El beisbol es patrimonio cultural de la nación y su defensa un reclamo popular. Entendemos que, en medio de la compleja situación actual, nuestro pueblo necesita ese espacio de disfrute y recreación que ofrece la pelota.
–Usted menciona que salvaguardar el beisbol es una tarea colectiva. ¿Cómo se articula ese compromiso desde la base hasta la Liga Élite?
–Es una responsabilidad compartida. Desde las direcciones provinciales, entrenadores y atletas, hasta la Comisión Nacional, la prensa y el propio pueblo. Todos tenemos el compromiso de velar porque el torneo fluya con la mayor seriedad. Queremos que sea un espectáculo de calidad en cada estadio.
Sabemos que mantener las instalaciones en las condiciones actuales es una tarea ardua, pero el reto consiste en engalanarlas y asegurar un andamiaje logístico sólido que incluya ofertas recreativas, culturales y gastronómicas. Si cada cual cumple con su parte, tendremos una Liga Élite a la altura de lo que se espera.
–¿Qué papel desempeña esta lid en la preparación de cara a los compromisos internacionales, específicamente a los Juegos Centroamericanos y del Caribe?
–La Liga Élite es parte fundamental de nuestra ruta crítica hacia los Juegos Centroamericanos y del Caribe. Constituye el escenario en el cual evaluaremos a las figuras con perspectiva para integrar la selección nacional. Actualmente, tenemos cerca de 33 atletas contratados en ligas extranjeras durante esta etapa de verano. Con excepción de quienes juegan en Japón, la gran mayoría de esos peloteros son elegibles para el equipo Cuba. Muchos de ellos también forman parte de las nóminas de esta Liga Élite, lo que refuerza el nivel del torneo.
–En cuanto al reglamento y la estructura técnica, ¿qué novedades o particularidades podemos esperar en esta cuarta edición?
–Mantendremos la estructura de 40 partidos por equipo en la etapa clasificatoria, con semifinales y finales de siete juegos, a ganar cuatro. Una peculiaridad importante es la conformación de las plantillas: cada equipo estará integrado por 27 peloteros. Estos serán los mismos que viajen y estarán elegibles en cada jornada, lo que busca una mayor estabilidad en la nómina final y en el manejo de las altas y bajas durante el calendario.
Una de las modificaciones más notables radica en la ampliación de la capacidad de fortalecer las nóminas. A los siete refuerzos iniciales que tomaron los equipos, se suma la posibilidad de incorporar hasta cinco peloteros elegibles del país (altas y bajas) durante la etapa clasificatoria (hasta el juego 40).
Para la fase de semifinales se podrán sumar dos jugadores más, y uno para la disputa por el título. En total, cada equipo podría administrar hasta 15 refuerzos a lo largo de la lid. Además, los atletas bajo contrato gestionado por la Federación en ligas extranjeras no computarán como altas o bajas convencionales, pudiendo integrarse a sus provincias en cuanto concluyan sus compromisos internacionales.
–¿Cuál es el mensaje para la afición que espera con ansias el próximo 2 de mayo?
–Que el reto es grande, pero aún mayor la voluntad de ofrecer un buen espectáculo. El beisbol es una conquista de nuestra sociedad y protegerlo constituye tarea de todos. Esperamos que esta cuarta edición sea un espacio de unión y disfrute para toda Cuba.
Según comentó Pérez Pardo, más que un torneo de coyuntura, la Liga Élite se proyecta como el eje de una estrategia de desarrollo. Aunque el proyecto original es ambicioso y transita por etapas de concreción a corto y mediano plazo, el objetivo final es claro: reunir la mayor calidad posible.
«La intención es que la Liga Élite se convierta, en un futuro cercano, en un certamen de excelencia que agrupe a los mejores exponentes del país, sin importar si residen en Cuba o fuera de ella. La flexibilidad en las altas y bajas –el remplazo de un jugador ya no tiene que ser obligatoriamente de la misma provincia de origen– es solo el primer paso hacia una liga más profesional y dinámica».






COMENTAR
Responder comentario