ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Canadá compitió en el grupo F en Catar, junto a Bélgica, Croacia y Marruecos, del los cuales emergieron el tercer y cuarto lugar del torneo. Foto: Getty Images

Canadá, si tiene un buen día, le puede ganar a cualquiera. Lo dijo Tajon Buchanan, jugador historia de su país, pues en 2022 se convirtió en el primer asistente a gol de su equipo en Copas del Mundo.

Los norteños repiten su excursión mundialista; en esta ocasión, gracias a su condición de locales. Esto, sumado a la madurez exhibida por Buchanan, Jonathan David y Alphonso Davies (si lo respetan las lesiones), le da a Canadá todas las papeletas para liderar el grupo B.

Con Jesse Marsch al mando han obtenido buenos resultados. Ejemplo de ellos fue su participación en semifinales de la pasada Copa América, cuando cayeron ante Argentina. Con cinco años de rodaje como entrenador principal en el fútbol europeo, fue, entre otros puntos, el sucesor de Marcelo Bielsa en 2022 en Leeds, club al que consiguió mantener en la Premier League.

Sin embargo, esta llave, con Catar, Bosnia y Herzegovina y Suiza, parece tener guardada más de una sorpresa, sobre todo con los dos últimos.

Catar llega a su segundo mundial, tras su participación en 2022 como sede. Conseguir su primer punto en estas lides parece ser su principal objetivo, y de la mano del experimentado Julen Lopetegui no suena descabellado. Para muestra, recodemos lo que hizo el recién despedido Hervé Renard con Arabia Saudí ante Argentina.

El plantel catarí se apoya en la experiencia de algunos de los que ya jugaron en 2022, como el portugués nacionalizado Ro-Ró y los delanteros Almoez Ali (goleador de las eliminatorias de Asia) y Akram Afif. Todos militan en la liga local.

Aunque el poderío económico y el trabajo realizado en el país son algunas ilusiones, sin una generación fuerte de jugadores no deben llegar muy lejos.

Bosnia y Herzegovina dio la sorpresa del proceso eliminatorio, al derrotar a Italia en el repechaje por la vía de los penales. Foto: Getty Images

Bosnia y Herzegovina, por su parte, llega a Norteamérica con la moral bien alta. Tras eliminar a Gales y a Italia en el repechaje, vuelve al Mundial luego de 12 años de ausencia. De aquel plantel de Brasil, solo deben repetir dos figuras: Sead Kolasinac y Edin Dzeko.

Por sus rivales, plantilla y momento actual, hay razones de peso para que sea posible el pase a dieciseisavos como mejor tercera, o hasta segunda. La defensa luce lo más sólido del plantel, con nombres como Kolasinac (Atalanta), Tarik Muharemovic (Sassuolo) y Amar Dedic (Benfica). En la delantera Ermedin Demirovic (Stuttgart) aparece como un buen complemento para Dzeko, leyenda que a los 40 años sigue siendo una molestia para las retaguardias rivales.

Suiza es uno de los equipos más estables en Mundiales. Desde 2006 resulta habitual y una sola vez, en 2010, no accedió a los octavos de final. Esta no debe ser otra excepción, tras asegurar su boleto directo como primeros en la clasificación de Europa en la llave B.

De la mano de Murat Yakin, quien metió al equipo en cuartos de final de la Euro-2024, llegan figuras como Manuel Akanji, Ricardo Rodríguez, Granit Xhaka, Remo Freuler y Breel Embolo. Su mayor ausencia puede ser la del portero Yann Sommer, retirado del combinado desde 2024.

El grupo B, aunque luzca de bajo perfil, reúne a varias estrellas e historias que pueden dejar huella en este Mundial. Canadá, Suiza y Bosnia y Herzegovina, en este orden, se perfilan como los clasificados.

Suiza avanzó a los cuartos de final en las dos últimas Eurocopas. Foto: as.com
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