Uno de los tantos alumnos destacados en la escuela del triple cubano, Yoandri Betanzos Francis, actualmente presta sus servicios en la selección nacional de la India como entrenador de todas las modalidades de salto, excepto la pértiga.
«Esa propuesta me llegó durante la pandemia. El luchador Yandro Quintana, titular olímpico de Atenas-2004, trabajaba allá y me llamó porque necesitaban un profesor en esta área del atletismo. Yo había laborado aquí como asistente desde 2015 hasta 2020, también estuve en el campo deportivo Ciro Frías, gran escuela, porque en la base debes enseñar cualquier tipo de prueba», declaró a Granma.
Gracias a su nueva función ya asistió a los mundiales al aire libre de Budapest-2023 y de Tokio, dos años después. También participó, junto a su equipo, en los últimos Juegos Olímpicos y en los Asiáticos.
Clasificó a París-2024 con muchas pretensiones. «Jeswin Aldrin, en el largo, llevaba marca de 8,42 metros y aparecía entre los candidatos a medallas. Asimismo, un exponente del triple debía finalizar entre los cinco de cabecera, pero no se comportaron como esperamos. Nunca pensaron llegar al nivel de ahora y físicamente están muy bien, pero les falta la parte sicológica».

Aunque hoy brinda sus conocimientos y su experiencia en un lejano país, le dedica una reflexión al estado actual de su modalidad en la Isla, sobre todo con la mirada dirigida a los varones, pues considera equilibrado el presente de las mujeres, lideradas por Leyanis Pérez.
«En mi tiempo éramos ocho con más de 17,30 metros y debíamos eliminarnos; los representantes de ahora, si logran el registro mínimo para un certamen, ya van a él. Nos urge esforzarnos más porque en los juveniles extrañamos los grandes resultados y antes ganábamos oro o plata casi siempre en las citas del orbe de esa categoría».
Aprovecha la ocasión para repasar, con la velocidad de una carrera de impulso, los principales momentos de su trayectoria como atleta en activo, que ya se presagiaba grande tras las platas a nivel planetario entre cadetes y juveniles, en 1999 y 2000.
«En mi primer mundial de mayores, París-2003, debuté como subcampeón, y al año siguiente obtuve bronce bajo techo, pero rumbo a los Juegos Olímpicos de Atenas sufrí un esguince de segundo grado en un tobillo y allí pude realizar un solo intento. Marchaba tercero hasta la última ronda, cuando me desplazaron al cuarto».
Repitió la segunda posición en Helsinki-2005 y, tras otra vuelta del calendario, sumó una presencia en el escaño más bajo del podio durante el magno torneo de pista cubierta realizado en Moscú.
«En 2007 y 2008 me afectó una hernia discal, incluso me privó de participar bajo los cinco aros en Beijing. Al próximo año estampé mi mejor marca de por vida, pero en la clasificación de la lid global cometí tres faltas. Y en 2010 añadí un segundo lugar bajo techo en Doha, con 17,69 metros, donde el francés Teddy Tamgho estableció récord mundial de 17,90. Así puedes perder, no hay problema».
Su retiro ocurrió en 2012, pero siguió vinculado al deporte, mediante el apoyo a su esposa, la taekwondoca Yania Aguirre. Ambos tienen una niña de nueve años, practicante de lucha. «Posee condiciones y trato de brindarle lo que mis padres no pudieron, le damos el empujoncito». Si lo hace con el impulso de sus ejecuciones hacia los tanques de salto, seguro la ayudará a llegar bien lejos.







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