ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Shaiel Cruz admitió cinco anotaciones, Briam Cedeño seis, Silvio Iturralde tres, Luis Hernández seis, Yosney García siete y Noelvis Entenza nueve. Foto: Tomada del periódico Girón

Lo ocurrido este sábado en la Ciudad de México no fue solo una derrota; fue un naufragio en toda regla que obliga a una reflexión profunda sobre el estado actual del beisbol cubano.

Los Cocodrilos de Matanzas se despidieron de la Liga de Campeones de América firmando una de las páginas más discretas para un equipo de la isla en escenarios internacionales, tras caer por un marcador antológico de 36-13 ante los Diablos Rojos de México.

Si el balance final de una victoria y tres derrotas ya resultaba amargo, la forma en que se produjo la eliminación roza lo inverosímil. Recibir 36 carreras en un solo encuentro –posiblemente la peor paliza en la historia para un elenco nacional– no puede atribuirse solo a la altitud de la Ciudad de México o a la calidad del rival. Lo de los pupilos de Armando Ferrer fue una debacle colectiva desde el montículo.

Durante el torneo permitieron la friolera de 69 anotaciones en apenas cuatro juegos. Las estadísticas del último choque contra los Escarlatas son de espanto: 19 boletos otorgados y 29 imparables permitidos. El abridor Shaiel Cruz personificó este descontrol al abandonar el desafío tras conceder cuatro pasaportes sin permitir siquiera un jit, pero dejando la escena lista para una masacre que incluyó seis cuadrangulares mexicanos.

Resulta contradictorio que, en un estadio como el Alfredo Harp Helú, conocido por ser un paraíso para los jonroneros debido a su altitud, la artillería cubana apenas lograra sacar tres pelotas del parque en todo el certamen, cortesía de Yulieski Remón en el debut, más Andrys Pérez y José Amaury Noroña en la despedida.

Mientras los Diablos Rojos castigaban sin piedad cada envío, los bates cubanos se mostraron impotentes ante lanzamientos que, en muchos casos, no superaban las 85 millas por hora. La incapacidad de producir ante un pitcheo de nivel discreto es un síntoma alarmante de la pérdida de oficio y agresividad de nuestros bateadores en eventos de este calibre.

La actuación de Matanzas –el campeón de la Serie Nacional, levemente reforzado– debe verse como un termómetro de nuestra realidad deportiva. Finalizar en el cuarto puesto (1-3), solo por encima de los CTBC Brothers de Taipéi de China, no admite justificaciones.

Mientras los Kane County Cougars de Estados Unidos y los Diablos Rojos avanzaron con solvencia técnica, el equipo cubano regresa a casa con las maletas llenas de dudas. La garra de los Cocodrilos nunca apareció; en su lugar, vimos un conjunto indefenso, carente de rigor táctico en el pitcheo y con una anemia ofensiva preocupante.

Lo de este sábado trasciende una simple estadística para el olvido, fue un grito de auxilio para un beisbol que, a día de hoy, parece haber perdido la brújula, incluso en torneos que se presagiaban de nivel moderado.

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Geovani dijo:

1

30 de marzo de 2026

12:34:27


Es el resultados de muchos equipos en nuestra serie nacional,hay que dejar 5bequipos,que permita concentral los recursos y la poca calidad que tenemos,esto nos permitira concentrar tambien lo mejor del conocimiento,tambien les digo que actualucen la preparacion fisica de los atleta de modo que hagan cumplir la leyes de Newton,sobre todo esta F=M×A

Juan dijo:

2

30 de marzo de 2026

16:50:03


Pero qué juego era ese, basketball?o vitillas, dos para dos, sin defensa

Javier Gómez Gutiérrez dijo:

3

3 de abril de 2026

08:35:30


La Serie Nacional de Beisbol es quizás, el mayor evento culturla del país y no creo que su cambio radical, disminución de equipos etc, sea la solución. Antes hay muchisimas cosas por hacer para mejorar nuestro deporte nacional reconocido, además, Como patrimonio. La evisión tienen que ser muy profunda comenzando por los encargados de dirigir el deporte a nivel nacional, les toca porque es su responsabilidad, no se puede seguir diciendo que la falta de recursos es la causa de todos, porque aun en esas condiciones hay muchisimo que hacer. Recuerdo en mi infancia como se jugaba pelota en terrenos que más parecían potreros y el trasladao se realizaba en cualquier cosa, a caminando, en bicicleta, en un tractor, en lo que fuera; pero se jugaba pelota. Cuantas de nuestras glorias deportivas están por ahí desperdigadas sin que se aproveche su experiencia y sus conocimientos. Es momento de remover la mata bien duro y el mango que no sirve se tiene que caer. Las críticas, las valoraciones, los criterios, todo es válido pero lo más importante es trabajar. una opinión muy personal a nuestra prensa deportiva mucha objetividad en sus análisis no olvidar que lo que publican o habalan se amplifica y no siempre se tiene la razón.