ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Luis Orta fue al combate consciente de sus posibilidades, de acuerdo con la preparación. Foto: Reuters

Durante varios años la lucha grecorromana casi le disputó al boxeo el cartel de buque insignia del deporte cubano, gracias a los extraordinarios resultados obtenidos al más alto nivel, incluido el aporte vital en todo tipo de citas múltiples.

Sin embargo, tras el quinto título olímpico consecutivo de Mijaín López en París-2024 esos desempeños han sufrido un marcado declive en la modalidad clásica, aunque contamos aún con grandes exponentes que han saboreado el oro en los eventos cimeros.

El más representativo es el habanero Luis Alberto Orta, monarca bajo los cinco aros en Tokio-2020 y bronceado en la capital francesa, además de dueño de la corona planetaria en Belgrado, en 2023, año que cerró con el reconocimiento al mejor gladiador de su estilo en el orbe.

Pero este viernes cayó de forma evidente, en su división de 67 kilogramos, frente al uzbeco Aytjan Khalmakhanov, en un cartel correspondiente a la Liga Profesional de Lucha.

En el país del oponente, la Khumo Arena, de Taskent, disfrutó cuando el local alcanzó una superioridad técnica (9-0), en el mismo asalto inicial. Ese rival, de 20 años, posee un tremendo cartel, destacado, sobre todo, por la victoria en el Mundial de Zagreb, a finales del año anterior, cuando pertenecía a la división de 63 kilos.

De esta forma, Orta emparejó su balance en la Liga, pues venció en las ediciones de 2022 y 2023, cedió de forma muy polémica a inicios de 2025, antes de esta derrota incontestable.

El capitalino le había confesado unos días atrás a Guillermo Rodríguez-Hidalgo Gato que llevaba como principal objetivo asistir al evento, pues el cerco impuesto por Estados Unidos les había impedido competir y genera contratiempos en la preparación cotidiana.

También expresó, con sinceridad, que no aprecia al equipo grecorromano en condiciones de repetir, en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santo Domingo, la barrida protagonizada en la edición de San Salvador, tres años atrás.

Sin dudas, las complejidades actuales del país, multiplicadas a la enésima potencia por la actitud criminal del gobierno norteamericano, dificultan de manera inmedible las posibilidades de alcanzar logros deportivos. Los gladiadores, más que nunca, deberán recurrir a la grandeza de su tradición y proyectar las adversidades sobre el colchón. 

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Javier Gómez dijo:

1

3 de abril de 2026

09:09:43


Ciertamente tienen que hacer magia, por eso admiramos y queremos tanato a nuestros deportistas porque se desempeñan en condiciones que quizás no tenga ningún otro deportista en el mundo y aun así nos dan muchas alegrías.