ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Cuba buscará igualar o mejorar el grato y amargo recuerdo, a la vez, de su última participación en Juegos Centroamericanos y del Caribe. Foto: Ricardo López Hevia

Jamás olvidaré la noche del 26 de noviembre de 2014 y los primeros aires de la madrugada siguiente porque solo un minuto privó a unos cuantos de festejar, tal vez, la mayor alegría futbolística de nuestras vidas.

Ningún título mundial de nuestras selecciones preferidas hubiera igualado el orgullo por la clasificación de Cuba a la final de los Juegos Centroamericanos y del Caribe efectuados en Veracruz.

Tras el empate a cero en las dos mitades reglamentarias, par de heroicidades dentro del tiempo extra parecían suficientes para coronar la felicidad de los osados muchachos de la Isla, ante la mirada atónita de los aficionados locales.

Nos quedó grabado aquel gooooolazo de Yordan Santa Cruz, en el cual regateó a medio equipo mexicano fuera del área y disparó rasante, así como la atajada de Sandy Sánchez a un penal cobrado por Jorge Espericueta.

Sin embargo, el árbitro principal inventó un tiro libre a punto de finalizar el encuentro y lo ejecutó Raúl López de manera magistral, para forzar la tanda de penales, dominados por los anfitriones 7-6. En definitiva, se repusieron del golpe anímico y alcanzaron el bronce en la prórroga, 3-1, frente a otra nación aún potente en el área entonces, Honduras.

           

Luego de aquella lid, la bandera de la estrella solitaria estuvo ausente en los torneos futboleros de las citas centrocaribeñas Barranquilla-2018 y San Salvador-2023, pero regresará a Santo Domingo, sin necesidad de sudar, pues la selección de Jamaica se negó a asistir al partido clasificatorio pactado para este sábado en Santiago de Cuba.

Según los datos del historiador Alfonso Moncada, este país alzó el trofeo del más universal en el certamen regional de 1930, desarrollado en casa. Más tarde vivió una etapa dorada entre las ediciones consecutivas de Panamá-1970, Santo Domingo-1974 y Medellín-1978, además de la organizada ocho años después en Santiago de los Caballeros.

También suma cuatro preseas de bronce (1966, 1982, 1993 y la mencionada de Veracruz). Sin dudas, República Dominicana constituye una buena cábala para los Leones del Caribe porque ya acumulan dos triunfos en esa tierra.

Pero más allá del azar, podremos disfrutar una selección muy sólida, con miembros del grupo mundialista Sub-20 y quizás algunos de la Sub-17, quienes ya entrenan con esa categoría inmediata superior. Por lo tanto, si me preguntan, creo –de forma objetiva y así también lo sostiene mi fe– que con ese conjunto tendremos derecho a soñar.

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