La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, se mostró optimista al anunciar sus gestiones para que Irán juegue en tierra azteca y sustituir la sede estadounidense, en la fase de grupo de la Copa del Mundo de Fútbol.
El ministro de Deportes y Juventud iraní, Ahman Donyamali, declaró días atrás a la televisión local que «nuestros futbolistas no estarían seguros en Estados Unidos, no es posible que el país participe, debido a los actos que se han cometido. Nos han impuesto dos guerras en solo ocho o nueve meses, y han asesinado y martirizado a miles de los nuestros. Definitivamente no es posible participar en el Mundial».
Los iraníes tenían programado jugar en Inglewood (California) contra Nueva Zelanda el 15 de junio y ante Bélgica el 21, para terminar la fase de grupos frente a Egipto, en Seattle, el 26, reporta Euro News.
Gianni Infantino, presidente de la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA), aseguró recientemente, durante el chequeo de los preparativos del clásico en Estados Unidos, que su organización mantiene a Irán entre las 48 naciones que dirimirían el cetro en el magno evento, con asiento también en México y Canadá, del 11 de junio al 19 de julio.
Si las gestiones que emprendió Sheinbaum fructifican, habría que reajustar el calendario de competencia, atendiendo a las condiciones de sus oponentes. Si no se concretara ese propósito, por su retirada con más de 30 días de antelación al comienzo del certamen, Irán deberá pagar una multa de 323 730 dólares, impuesta por la Comisión Disciplinaria, a lo que podrán unirse medidas como la exclusión de esa Federación de competencias futuras organizadas por la FIFA.












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