ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Taymara Oropesa no se cansa de marcar hitos en su deporte. Foto: Endrys Correa Vaillant

«Mi objetivo principal reside en obtener el oro de la modalidad individual en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo-2026», confiesa la badmintonista cubana Taymara

Oropesa, quien lleva esa espinita clavada tras perder las finales de Barranquilla-2018 y San Salvador, cinco años más tarde.

«También buscaremos participar con más atletas para conseguir medallas en el equipo y los dobles», expresa, luego de que la Isla sellara un paso importante en ese camino, apoderada de dos de oro y una plata en el reciente xxiv Torneo Internacional Giraldilla de La Habana.

La dueña de cinco preseas en las lides múltiples regionales, incluido un título como parte de la pareja femenina en la mencionada localidad colombiana, devino la gran protagonista en el Coliseo de la Ciudad Deportiva el último fin de semana. Ganó el single y la dupla mixta, junto a Roberto Carlos Herrera, además de terminar subcampeona en el binomio de las mujeres, unida a Leyanis Contreras.

«A finales de noviembre realizamos un cambio muy bueno en la base de entrenamiento, de Pinar del Río a Artemisa. Ahora estamos concentrados hacia la cita centrocaribeña y en lo personal me veo muy bien, físicamente mejoré después de la maternidad y bajé de peso».

La holguinera culmina un proceso de regreso a su forma óptima, pues abandonó las canchas cuando sumaba seis meses de gestación, aunque volvió a la batalla unas pocas semanas después de brindarle la bienvenida a su hija y a los tres meses ya compitió en el Giraldilla de 2025, coronada en el doble femenino y tercera en el mixto.

A finales de ese calendario confirmó su ascenso en un Internacional de Bolivia, el Santo Domingo Open y el Venezuela Internacional. La segunda de esas lides ocurrió en la misma ciudad que acogerá el principal reto del año, «y es muy bueno, porque uno se va adaptando al clima y todas esas cuestiones».

Considera la competición finalizada en La Habana el 15 de marzo de gran relevancia, porque brindaba muchos puntos a la clasificación centroamericana, cuando falta muy poco para su corte final, y por tanto los mejores jugadores del área asistieron al torneo, detrás de valiosas unidades. 

«Entonces es muy importante celebrar esta justa en casa, seguida por una de mayor categoría, entre el 31 de marzo y el 5 de abril, pues no tuvimos la oportunidad de viajar a otras competencias en países como México».

Agradece el apoyo de la madre para cuidar a la niña Samira Oropesa. «Ella me enseñó todo porque por primera vez soy mamá, además de deportista, y constituye un sacrificio duro, sobre todo para la bebé. A veces estoy lejitos de ella.

«Creo que ha adquirido el carácter de la madre y del padre, muy intranquila, inquieta y curiosa. Pudiera convertirse en el futuro de esta disciplina, si le gusta».

Ya sabremos si hereda ese linaje, pero Taymara se la pondrá difícil en ese caso, pues la bronceada panamericana exhibe un gran pasado, sólido presente y, a sus 30 años, aún le queda el derecho de soñar mucho en su porvenir: «Como esta es mi pasión, continuaré hasta que el cuerpo aguante».

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