ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: Jit

Cuba abrió con victoria en el VI Clásico Mundial, al vencer a Panamá, por 3-1, con excelente trabajo de su cuerpo de lanzadores y una producción de largometraje que terminó por definir el partido del grupo A, en el Hiram Birthon de San Juan, Puerto Rico.

Muchos se preocuparon por el estado de Yoelkuis Guibert en sus presentaciones frente a Nicaragua, en el tope de preparación del pasado mes, y aún más en los dos partidos ante equipos de la MLB. Sin embargo, en su mismísimo primer turno, calló las bocas de los abrumados, con soberana línea que sobrevoló las cercas del jardín derecho.

Con el choque con esa mínima ventaja llegó el tercer episodio, que comenzó con el doble de Yiddi Cappe, quien pisó home luego de que Yoan Moncada, a nuestro juicio el mejor jugador del encuentro, hizo que la pelota volará más allá de los límites por la banda izquierda. Ese cuadrangular decidió el desafío, pero su defensa fue clave en frustrar la gestión ofensiva del oponente.

Todo el castigo lo recibió el abridor del itsmo, Logan Allen, lanzador zurdo de los Guardianes de Cleveland, quien, a pesar de ponchar a cinco en tres actos, toleró todos los imparables (5) del conjunto cubano.

Luego, tanto el bullpen panameño como el antillano cumplieron cabalmente su rol. Tal vez el descontrol del supersónico Emmanuel Chapman fue la nota discordante de los rescatistas, y aceptó la única de los canaleros.

Hermético estuvo el zurdo Liván Moinelo, con una salida de calidad en tres y dos tercios, con 58 lanzamientos, cuatro ponches, dos boletos y dos indiscutibles permitidos. Su letal curva y su disciplinada recta, a la altura de su promedio de velocidad (93 millas por horas), obligó a sus contrarios a producir el 85 % de sus conexiones de roletazo.

Sin manchas fue el trabajo del primer relevo. El camagüeyano Yariel Rodríguez, con afilado slider vertical y su bola rápida, que le llegó hasta las 97 millas por horas, impidió que los siete bateadores que enfrentó le llegaran a circulación.

Como dijimos, Chapman, velocísimo con envíos entre 97 y 98 millas, no tuvo dominio de sus comandos de pitcheo, y tuvo que ceder la esférica a Darién Núñez para cerrar el séptimo, cuando los panameños marcaron su única anotación.

Del resto se encargaron, en el octavo y en el noveno, respectivamente, Yoan López y Raidel Martínez, este último retirando a los tres que se le pararon delante, y cerró con ponche. Su recta se movió de 97 a 98 millas, combinándolo con su portentosa slider.

Quiso la historia que coincidiera esta nueva victoria con la de hace 20 años, en el primer Clásico, cuando los caribeños necesitaron 11 innings para doblegar al mismo rival en el mismo escenario, por 8-6.

Aunque no fue en el desafío de apertura, como ahora, los cubanos le ganaron a Panamá en 2023 bajo presión. Si perdían quedaban eliminados en la primera vuelta, posibilidad que se posó en el estadio Intercontinental de Taichung, en Taipéi de China, pues los antillanos iban debajo 2-4 a la altura del tercer capítulo. Pero una reacción que terminó con 21 jits, récord para un juego en estos torneos, puso en la pizarra el 13-4 definitivo.

En resumen, este viernes de 2026 Cuba pegó cinco inatrapables, dos de ellos de Ariel Martínez, aunque los relevistas adversarios frenaron su ataque, incluso retirando a los últimos 13 bateadores de manera consecutiva.

Panamá también logró un quinteto de jits y sus maderos se poncharon ocho veces, cuatro a la cuenta de Moinelo y tres por obra de Rodríguez, en tanto por la vía de los strikes la lomita perdedora sacó 11 de los 27 outs.

Este domingo, Colombia, un equipo agresivo, que juega una bonita pelota, y con lanzadores de recursos en el beisbol profesional de la MLB, será el segundo rival de Cuba.

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