ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
La diferencia porcentual en tiros de dos puntos fue de 20% a favor de Uruguay. Foto: fibaamericas.com

El quinteto nacional de Cuba no pudo concretar la sorpresa este lunes en Panamá y terminó cediendo ante una selección de Uruguay que, con oficio y efectividad en el tramo final, se llevó la victoria durante la cuarta fecha de las ventanas clasificatorias de la FIBA rumbo a la Copa del Mundo de Catar-2027.

Pese a que el seleccionado antillano logró plantarle cara a uno de los equipos más en forma del continente —Uruguay venía de un resonante triunfo ante Argentina y sumó su cuarto éxito al hilo—, el desgaste físico y la falta de profundidad terminaron pasando factura en los minutos decisivos.

Desde el pitazo inicial, el planteamiento estratégico de Cuba se centró en un dispositivo defensivo asfixiante, intentando entorpecer la fluidez del ataque charrúa. La táctica dio dividendos por tramos, logrando cerrar el primer parcial con un marcador ajustado de 20-17 favorable a los sudamericanos, quienes solo pudieron hacer daño a través de transiciones rápidas y la superioridad en la pintura.

Durante el segundo cuarto, la figura de Marlon Díaz emergió como el motor de la resistencia cubana. Con un juego físico y oportuno, mantuvo al conjunto de la Isla en la pelea, logrando que el equipo se fuera al descanso con una desventaja mínima (37-36). Fue, sin duda, el momento de mayor esperanza para los dirigidos por el mando técnico cubano, demostrando talento para competir ante rivales de jerarquía.

Tras el descanso, Cuba llegó a igualar las acciones, sorprendiendo a un Uruguay que por momentos se vio descolocado. Sin embargo, la reacción de la Celeste no tardó en llegar. Santiago Véscovi asumió los galones en la conducción y Emiliano Serres se convirtió en un enigma insoluble para la defensa insular, castigando una y otra vez desde la zona pintada hasta finalizar con 25 cartones.

La sentencia llegó en el último cuarto. Mientras Uruguay mantenía el ritmo apoyado en la labor de Joaquín Rodríguez (19 puntos y 7 asistencias) y Martín Rojas (17 unidades), la escuadra cubana comenzó a perder intensidad. El rigor del partido y el acierto de los de Gerardo Jauri desde el perímetro terminaron por ampliar una diferencia que, hasta el tercer periodo, parecía mucho más estrecha.

Aunque el resultado final favoreció a los uruguayos —quienes mantienen vivo el sueño de regresar a una cita mundialista tras cuatro décadas—, para Cuba queda el sabor agridulce de haber competido de tú a tú durante tres cuartos, pese a las notables ausencias en su nómina.

El reto para el seleccionado nacional sigue siendo la consistencia y el manejo de los tiempos en el último periodo, aspectos fundamentales si se aspira a escalar posiciones en el exigente sistema de clasificación de la FIBA.

Cuba deberá ahora realizar los ajustes necesarios para sus próximos compromisos, con el objetivo de capitalizar los buenos momentos de juego mostrados en suelo panameño y traducirlos en victorias que mantengan vivas sus aspiraciones en la arena internacional.

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