Cuba perdió por 6-1 ante Nicaragua en el tercer duelo amistoso de la serie bilateral, a poco más de una semana del inicio del Clásico Mundial. Sin embargo, ese traspié pronto quedó relegado al segundo plano tras otro desenlace fuera del terreno, frente a envíos amañados y malintencionados.
De forma objetiva, podíamos esperarlo, pero su previsibilidad no le resta capacidad de indignar ¡Ocho visas negadas a miembros de la selección cubana que asistirá al inminente torneo beisbolero!
Entre los nombres divulgados aparecen estadísticos, directivos de la Federación y del sector deportivo en general, junto a otros miembros de la comitiva.
La ausencia más llamativa recae en Pedro Luis Lazo, por su rol en la guía de los lanzadores y su halo legendario, consolidado dos décadas atrás en la edición inicial del certamen, que comenzó para la Isla, como ahora, en el Hiram Bithorn de Puerto Rico.
En aquel momento tampoco faltaron obstáculos a la participación del equipo, pues la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro alegó el hipócrita argumento de la imposibilidad de concederle a la Isla el premio económico que mereciera por sus resultados, debido al bloqueo.
Entonces, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz asumió esa batalla como suya y aseguró que el glorioso combinado de las cuatro letras nunca había competido por dinero.
La Federación de la Mayor de las Antillas le dirigió un comunicado al entonces vicepresidente primero de las Grandes Ligas, Paul Archey, en la cual incluso expresó la disposición de entregar los fondos ganados en el evento a los damnificados del Huracán Katrina en Nueva Orleans.
Además, Israel Roldán, presidente de la Federación boricua, había amenazado con desistir de acoger un grupo en la fase inicial y en la Súper Ronda si impedían la participación del país hermano.
Prácticamente, en cada edición de los Clásicos existieron mayores o menores dificultades adicionales para Cuba, pero en ninguna se había llegado al extremo de vetar la entrada de algunos de sus integrantes a la sede de la justa.
Esta resulta ya una moda lamentable, en cada competencia disputada por esta nación en la Isla del Encanto. Ocurrió en el baloncesto, en el softbol infantil femenino y este año pudiera pasar también en el Mundial de Beisbol5.
Además, como sucedió con las niñas del conjunto de la bola blanda pertenecientes al municipio piñareño de La Palma, las autoridades estadounidenses aplicaron ahora un criterio muy selectivo en sus restricciones: le permiten viajar a los jugadores, pero no a una parte, o incluso a la totalidad del cuerpo técnico.
El reto sobre el diamante en el venidero Clásico ya lucía bien complejo, pero mucho más cuando nos intentan poner varios hombres fuera antes de pisar el terreno.

















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