ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: Tomada de Facebook

«Fuimos al torneo conscientes de que nada sería fácil y encontraríamos rivales duros. Simplemente, ningún partido se gana sin jugar, pero nunca perdimos la fe y alcanzamos la mayoría de los puntos».

Con el gafete de capitán en su hombro y la alegría inocultable de haber contribuido, en gran medida, a una hazaña, Deiby Borrell toma la batuta en el centro del campo. Nos brinda las indicaciones para acercarnos, en el estadio del recuerdo aún fresco, a la portería en la que inscribieron el nombre de esta Isla en el Mundial Sub-17 masculino de fútbol, con sede en Catar, este propio año.

Corría el minuto 19 del debut contra Curazao en el certamen clasificatorio de Guatemala y, tras una asistencia de Yankarlos Iglesias, el dueño del dorsal seis, dentro del área, regateó hacia la izquierda, abrió un espacio y soltó un zurdazo cruzado al ángulo para sellar la victoria por la mínima.

«Tenía mucha fe en ganar ese desafío inicial y, cuando anoté el gol, resultó una locura, desató una gran alegría. Mi primero a nivel internacional, y no cualquiera, importantísimo.

«Triunfar nos brindó una gran confianza, pero pronto nos olvidamos de esos 90 minutos y nos enfocamos en los siguientes, porque nos presentamos a cada duelo como a una final.

«Nos marcó El Salvador por un fallo propio, pero eso está en el fútbol. Continuamos con la cabeza arriba, nos apoyaban desde afuera y también los 11 dentro del terreno, pues debíamos sumar esos tres puntos sí o sí, obligado. Entonces Yankarlos concretó su doblete y aguantamos hasta sellar el éxito».

Al emerger airosos de ese choque, frente a la nómina más fuerte del grupo f, pensaron: «ese era el tipo, ya nos veíamos en el Mundial, pero después nos percatamos de que aún faltaba Belice y solo podíamos intentar derrotarlo.

«No lo controlamos como queríamos –uno tampoco realiza un buen desempeño todos los días–, pero poco a poco rectificamos y protegimos el empate que nos llevó a nuestro sueño».

El habanero, con características de un volante de ida y vuelta, consideró así su actuación: «desde mi punto de vista, y el de mis compañeros, realicé un evento excelso, uno de los mejores con la selección, y aporté un gran trabajo. Me siento muy orgulloso conmigo mismo y ante ellos».

Sobre la contribución de los demás, expresó: «perfecto el portero Yulio Noslen Godínez, pese a recibir una diana», pero mantuvo dos veces la portería invicta. Horas después de estas declaraciones, las ratificaría la elección del guardameta en el once ideal de la justa.

«Sobre el aspecto defensivo, los dos centrales y los laterales, junto a los medios, mostramos la mentalidad de matar o morir, y nosotros poseíamos deseos de matar, no era el momento para morir. Esa actitud nos condujo a preservar las ventajas».

También resaltó la labor de los entrenadores, guiados por el artemiseño Sandro Sevillano: «muy buena, siempre con respaldo y disciplina. Su toma de decisiones fue excelente, solo nos restaba confiar en ellos. Los vi con fe de que sí podíamos.

«Volvemos a una cita del orbe luego de más de tres décadas, ha transcurrido mucho tiempo, pero ahora, a los 16 años, contamos con esta oportunidad de vivir un Mundial, me hallo súper contento. Ser líder del equipo representa una gran responsabilidad, la mantengo con humildad. Y para adelante, todo va a llegar como nosotros y Cuba queremos».

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