ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Suslaidy Giralt obtuvo su novena medalla de oro en las Sordolimpiadas y su presea número 13 en el total, lo cual la convierte en el deportista cubano más laureado en esas citas, al margen del sexo y la modalidad. Foto: Tomada de Prensa Latina

Los Juegos Olímpicos para Sordos en Tokio-2025 pespuntearon con fino hilo la vida deportiva de Suslaidy Giralt. La carrera de los grandes muchas veces comienza en un deporte «equivocado», pues en su natal Santiago de Cuba probó sus condiciones para la gimnasia. Según cuentan, iba a dar saltos mortales, imitando a su madre Milagros Rivero, quien fuera campeona nacional de esa disciplina.

Todo quedó en la familia, pues Suslaidy cambió su camino para ser entrenada en el atletismo por su padre, David Erundino Giralt, un destacado saltador en la década de los 70 del siglo pasado, subcampeón panamericano en San Juan-1979.

Nacida el 19 de agosto de 1987, tuvo un ascenso sorprendente al cosechar victorias en el Panamericano Infantil de México-1998 y en Venezuela, el próximo año. Después capturó medallas de oro en 100, 200 metros y salto de longitud, en la cita múltiple continental para sordos, en Argentina-2003.

Su consagración llegó en los Juegos Olímpicos de Taipei de China-2007, con récord mundial de 6,13 metros en la longitud, triunfo en el hectómetro y bronce en 200. Fue la abanderada en la edición de Tokio-2025, donde elevó a nueve sus preseas doradas en estos clásicos, y a 13 el total. Cerró con oro en salto largo (6,11 m) y plata en triple (12,60), en lo que consideró su último evento olímpico de verano.

En la cita nipona la santiaguera enfrentó un fuerte desafío, pues en la lid, animada por participantes de 79 países, se criticó la falta de intérpretes internacionales de lengua de señas para ofrecer información a deportistas procedentes de diversas culturas. La cubana no creyó en ese obstáculo y demostró toda su combatividad.

Otra plusmarca del orbe había estampado la indómita en los 100 metros, en Sofía-2013, al detener los relojes en 11,72 segundos. No pretendemos detallar todas las presentaciones relevantes que reúne en su palmarés, preferimos referirnos al valor y al estoicismo de esta mujer, cuyo actuar la convierte en la cubana más laureada en la historia de estos certámenes, en los que la Isla debutó en Sofía-1993. 

Sobresalió entre los Diez Mejores discapacitados por varios años. En la votación del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación, y de la prensa especializada, fue la Mejor de 2013, 2017 y de 2022. También la agasajó la Asociación Nacional de Sordos de Cuba.

El relato de sus reconocimientos sería interminable. Para ella, el beso y abrazo de nuestro pueblo, por sacrificar, desde los entrenamientos, tiempo de atención a la familia, diversión, estudio y descanso, para entregar en los escenarios del mundo su sudor convertido en medallas.

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