El Gran Maestro Evgeny Romanov es el único de los ajedrecistas extranjeros que repite de la pasada edición del Torneo Capablanca in Memoriam, y también el único de los jugadores del Grupo Élite que nació el pasado siglo, en 1988.
Nacido en Rusia, desde 2022 representa a Noruega, aunque en esta ocasión lo hará bajo la bandera de Macedonia del Norte. No es el trebejista de más peso de los inscritos. En su anterior presentación aquí logró una victoria, y se ubicó último, con solo cuatro puntos. Ahora, con elo de 2 590, tampoco llega con muchos avales para ser campeón.
En contexto, los mejores momentos del hoy macedonio quedaron en el pasado. Para remontarnos a ellos, tendríamos que ir hasta 2013, cuando llegó a tener 2 662 unidades, lo que lo mostraba como un Gran Maestro de solidez.
Ha logrado varios premios entre torneos abiertos y por equipos. Aunque se destaca por haber sido varias veces campeón nacional juvenil en Rusia, y campeón mundial, en 1998, en la categoría Sub-10. Además, fue medallista de bronce europeo en 2013, y participó en las copas del mundo de 2011 y 2013, en Khanty-Mansiysk y Tromso, respectivamente.
Sus resultados más relevantes están en su carrera como entrenador. Con la selección femenina de Georgia ganó el bronce olímpico en 2018, y la plata en el campeonato europeo por equipos, en 2019. Además, fue guía de las selecciones olímpicas de Noruega, en 2014, y de Alemania, en 2016.
En su historial más reciente no existen páginas doradas. Desde 2019 viene en caída, tanto en su elo como en resultados. Sin embargo, no por ello carece del nivel para estar en ese segmento de élite.
Romanov es ese ajedrecista que nada tiene que perder, y que viene a este torneo a tratar de sacar sustos. Su faceta como entrenador le hace un gran conocedor del juego ciencia, y es en ese conocimiento en el que radica su fuerza. Pero no creo que le dé para instalarse en el podio.






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