Con la historia de Albertico, el niño que una vez le regaló su único par de zapatos «de salir» al amigo que no tenía ninguno, y años después se convirtió en Juantorena, el Elegante de las pistas, comienza el libro En las venas del deporte cubano. Una potencia de amor y de esperanza, del periodista Oscar Sánchez Serra.
Pero no se trata tan solo, aunque haya mucho de ello en estas páginas, de acercarse a los múltiples relatos conmovedores tras las hazañas deportivas cubanas, sino de intentar explicar su porqué.
Junto a los protagonistas directos de los triunfos, aparecen en las páginas del volumen –presentado este martes, en el Palacio de los Capitanes Generales– entrenadores y personalidades que han ocupado responsabilidades esenciales dentro del movimiento deportivo nacional, y no es casualidad: en el centro de la estrategia de Fidel, sobre la que se forjó «esa hermosa realidad que es el deporte cubano», estaba la preparación de nuestro capital humano.
Así lo destacó el autor del título, a cargo del Grupo Editorial Nuevo Milenio, y en cuya gestación colaboró la Asociación Andalucía-Cuba. Sánchez Serra también resaltó el carácter humano del movimiento deportivo cubano, que es, además, «expresión de una cubanía impresionante».
Con ese sentimiento coincidieron los campeones Mijaín López, Mireya Luis e Idalis Ortiz, quienes, como parte del público, expresaron la necesidad de que los jóvenes conozcan las historias de los deportistas cubanos, sus orígenes humildes y los callados sacrificios en el camino hacia lo más alto del podio.
Otras glorias deportivas, como Enrique Figuerola, primer medallista olímpico del deporte revolucionario, y el pelotero Rodolfo Puentes, así como Osvaldo Vento Montiller, presidente del Instituto de Deporte, Educación Física y Recreación, asistieron al encuentro.
El profesor e investigador Hassan Pérez Casabona, prologuista de En las venas..., destacó, entre los aciertos de esta entrega, el uso de técnicas de la ficción literaria para esbozar la realidad, así como la invitación del autor a encontrar respuestas, desde el compromiso, a los desafíos del futuro.
Se trata, afirmó, de un libro necesario, sobre todo en una época signada por la mercantilización galopante en todos los entresijos de la actividad deportiva.
Pérez Casabona recordó que 70 países nunca han alcanzado una medalla olímpica, y Cuba tiene más de 200. No puede soslayarse la contribución del movimiento deportivo cubano a la dignidad y el orgullo patrios, dijo.












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