ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Raciel González ayuda a corregir defectos de sus compañeros, como un apoyo a su entrenadora Miriam Ferrer, a quien llama «la maga». Foto: Calixto N. Llanes

Mientras observa la pista del Estadio Panamericano, Raciel González sentencia: «cada cual nace con su don». Los tramos recorridos por él en esa instalación prueban la resistencia de sus sueños.

Deseaba triunfar en la pelota, para preservar el linaje de sus abuelos, su progenitor y su hermano Raúl. Sin embargo, a raíz de la parálisis en su brazo izquierdo, el padre lo convenció para cambiar los diamantes por las aulas.

Nunca encajó en el estudio, aunque es Licenciado en Cultura Física, y valoró incursionar en la Informática, porque experimenta con «inventos tecnológicos», para arreglar varios dispositivos. Pero la verdadera estrella reservada a su vida resplandeció con la activista Carmen Alicia Mursulí, en 2006.

«Como amiga de mi madre, ya me conocía, y dijo: “voy a buscar a este muchacho loco e inquieto”, cuando yo transitaba el octavo grado en la Secundaria Básica Simón Reyes Hernández. Con ella debuté en el atletismo, en un certamen en Matanzas, sin entrenar, y entré sexto en cien metros y cuarto en 200.

«Ingresé en la Escuela de Iniciación Deportiva Marina Samuel Noble, en décimo grado, como tenista de mesa. No me fue bien, aun cuando me gusta, por su dinamismo. Las capacidades en el campo y pista estaban cubiertas, por lo que solo recibí una plaza meses más tarde.

«En mis inicios en campeonatos nacionales acabé lejos de las marcas mínimas, y en 2008 alcancé bronce en mis dos carreras, además de la plata en salto largo, guiado por Yalina Domínguez. Luego me acerqué al preparador Roandys Hernández, a quien le costó aceptarme; me convocó y me sometió a la semana más dura de mi existencia, pero rindió frutos: en 2009 conquistamos la presea de oro en el hectómetro y el tercer puesto en 200.

«Llegué al equipo Cuba el 6 de octubre de ese año; por primera vez me separé de mi familia, y el primer fin de semana me pregunté quién me lavaría. Sin embargo, me adapté y batí la cota para el país en cien, con 11.07 segundos, tras un entrenamiento para el Campeonato Nacional de 2010, en La Habana».

Las lesiones lo persiguieron desde los Juegos Parapanamericanos de Guadalajara. Sorprendió con el registro para la justa, de 11.03, en la clasificación de su prueba más veloz, pero la fractura en el quinto metatarsiano de su pie derecho ensombreció su alegría.

Aun así, en la final solo lo superó el brasileño Yohansson Nascimento, dueño, entonces, de la marca mundial. También compitió en 200, mientras en el salto de longitud completó, con su presencia, la cantidad de contendientes requerida para efectuar el evento, con el propósito de ayudar a su compañero Ettiam Calderón, quien respondió al acto solidario con la victoria.

«Londres-2012 fue lo máximo. Llegué segundo lugar en mis dos especialidades, con tiempos de 22.15 y 11.08. Recuerdo la sede por su organización casi perfecta, la calidad, y su público.

«Aunque concluí tercero en los 200 del Mundial de Lyon-2013, tengo poca suerte en esos certámenes. Allí rompí el récord de la justa en la eliminatoria de cien, y lo rebasé en la lucha por las preseas, pero los rivales me privaron de ellas.

«En el verano de 2016, me lesioné dos días antes de mi salida inicial en los Paralímpicos de Río, aunque logré mi mejor actuación hasta el momento en la semifinal, con 10.93 segundos». Prometió asaltar lo más alto del podio en ese ciclo, pero de nuevo su voluntad y su sueño resultaron insuficientes ante las conspiraciones del azar.

A pesar de los terceros puestos en la pista y en la longitud, en Lima-2019, lo considera su peor desempeño, muy por debajo de sus posibilidades. Tras la covid-19 quedó fuera de los Paralímpicos de Tokio; pensó en cerrar su trayectoria deportiva, pero continuó, guiado por su máxima: «por una batalla no pierdes la guerra.

«Antes de Santiago-2023 sufrí la ruptura del bíceps femoral izquierdo, pero conseguí un bronce que vale oro, con 10.70, tiempo no reconocido por exceso de viento a favor.

«Ya había bajado de 10.90 en septiembre de 2023, y en la preparación de cara a París-2024, me mantuve en ese rango, hasta fijar 10.74 en la semifinal de esa cita, aunque terminé sin medallas».

Anunció su retiro tras ese desafío, pero conversó con sus padres y amigos y siguió; quizá hasta Los Ángeles. «¿Quién sabe si lo mejor llega?». La interrogante atrapa su infinita motivación y tenacidad.

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Marisol dijo:

1

21 de febrero de 2025

11:18:30


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