Victoria sobre Portugal en el apartado femenino y una costosa derrota contra Serbia en el abierto marcaron la jornada de Cuba en la novena ronda de la 45 Olimpiada de Ajedrez, que se celebra en Budapest.
Las mujeres vencieron por 3,5-0,5 a las lusitanas, para volver a la senda del triunfo. Éxitos de Oleiny Linares, Maritza Arribas y Yerisbel Miranda aportaron al resultado, que también contó las tablas de Yaniela Forgás, en el cuarto tablero, ante Camila Biscaya, joven promesa del ajedrez, quien, a sus 20 años, y sin completar norma alguna, ha obtenido 5,5 unidades de siete posibles.
Nunca hemos caído ante las portuguesas. Anteriormente, vencimos en 2008, por 2,5-1,5, y en 2018 por barrida. De aquella última ocasión solo se mantienen Yerisbel Miranda y Maritza Arribas, la Dama de Hierro del ajedrez cubano. Ella obtuvo su victoria 68 en estas lides, por mucho la ajedrecista más ganadora en la historia de Cuba en este torneo. El segundo es Eldis Cobo, con 48. De los cubanos en activo, su más cercano perseguidor es Leinier Domínguez, con 46.
Dice un refrán que más sabe el diablo por viejo que por diablo, y la santiaguera Arribas ha impuesto toda su veteranía en la capital húngara, comandando a las chicas, con balance de seis unidades (cinco victorias y dos empates), de ocho posibles.
Ahora las cubanas ascendieron hasta el puesto 39, y hoy enfrentarán a las australianas, número 46 del ranking, en pos de remontar posiciones y ubicarse entre las primeras 20 del orbe, o igualar el lugar 19 de la Chennai.
Los varones cayeron ante Serbia en el apartado abierto, en el que resultó un duelo inédito en Olimpiadas. Tras haber encadenado triunfos ante Paraguay y uno sorprendente frente a Israel, ayer perdieron, por 3-1, y descendieron del puesto 18 al 35. Dylan Berdayes y Luis Ernesto Quesada entablaron sus cotejos, y Carlos Daniel Albornoz (quien marchaba invicto) y Elier Miranda cedieron ante sus oponenes.
Hoy tendrán mesa por medio al plantel de Azerbaiyán, tierra del legendario Garry Kasparov, y aunque ya no produce genios de esa talla, sí da ajedrecistas sólidos como Nijat Abasov, Aydin Suleymanli y el prodigio Shakhriyar Mamedyarov. Ubicado en el lugar 21, será un duro escollo para los antillanos.
A falta de dos rondas para el final, a los cubanos no les resta más que ganar para poder avanzar en el escalafón y acercarse o igualar el lugar 18 de su actuación más reciente. Una derrota sería lapidaria en esas aspiraciones; el empate, algo esperanzador.






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