ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Lázaro Álvarez (izquierda). Foto: Ricardo López Hevia

Los boxeadores Lázaro Álvarez y Roniel Iglesias son dos de las figuras de mayor referencia de este deporte en Cuba, luego de acumular, a lo largo de más de 15 años, medallas olímpicas y mundiales, y más de cien victorias sobre los cuadriláteros en Cuba y en el resto del mundo.

Cuando han alcanzado la madurez deportiva, el reto del profesionalismo aparece en sus caminos y ellos decidieron tomar ese rumbo, sin renunciar a seguir conquistando nuevos cinturones dorados a nivel internacional.

Sin embargo, para que esos nuevos éxitos engrosen sus respectivos expedientes, los dos fajadores han pasado por nuevos procesos de entrenamientos, una situación que conllevó a que no compitan en eventos multideportivos, para preservar sus condiciones físicas.

Julio Mena Jr. es el entrenador de Iglesias (36 años) y Álvarez (33). Nadie mejor que él para desentrañar aspectos fundamentales en el acondicionamiento técnico de estos dos deportistas, oriundos de Pinar del Río, al igual que su preparador.

«El objetivo es que ellos logren tener en un año entre tres y cinco peleas como mínimo. Hablamos de dos figuras que son grandes en el boxeo cubano, y tenemos que preservarlas para que logren seguir en el más alto nivel por un tiempo prolongado».

Mena Jr. dijo a este diario que Roniel solamente seguirá dentro del boxeo profesional, pues sus características no le permiten asimilar, con igual intensidad, combates cada dos o tres días.

«Es un boxeador inteligente y sabe prepararse durante uno o dos meses para realizar un duelo a seis o más asaltos. Bajo estas características podemos sacar lo mejor de él y sigue siendo un boxeador peligroso para cualquier rival», sentenció el profesor, hijo de Julio Mena, uno de los entrenadores cubanos más reconocidos en esta disciplina.

En el caso de Lázaro, por ser más joven, podrá incursionar durante un mayor periodo en el boxeo profesional, sin renunciar a determinados certámenes multideportivos.

«Ya no es un 60 kilogramos. Ha pasado a 63.5 y asimila muy bien las cargas de entrenamiento. Así que está viviendo un buen momento, y su participación en juegos múltiples será analizada por el colectivo técnico llegado el momento».

Mena es optimista sobre el futuro de sus pupilos y los pone en condiciones para enfrentar peleas de alta exigencia.

«La motivación la tienen, cada uno entrenando según sus cualidades. Pienso que podrán ganar nuevos títulos», concluyó.

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